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Entrevista a Nacho Caldreón: educación inclusiva

Ignacio Calderón Almendros es profesor del Departamento de Teoría e Historia de la Educación y M.I.D.E. en la Universidad de Málaga (España), donde se doctoró en Pedagogía e imparte su docencia enTeoría de la Educación. Estudia la experiencia educativa a través de la Etnografía y la Investigación-Acción. Sus líneas de investigación se sitúan en la educación inclusiva, los estudios sobrediscapacidad, la desventaja sociocultural y los procesos de exclusión. Su trabajo, su producción científica, su implicación divulgativa y su compromiso con la erradicación de la desigualdad le convierten en uno de los principales referentes internacionales en Educación Inclusiva.

Sus libros abordan la desigualdad escolar desde el análisis de vidas concretas, de experiencias situadas, de vivencias de estudiantes y sus familias… Esta opción por lo particular, por las vidas y las experiencias de las personas que habitan las instituciones, es un acto de resistencia a la forma hegemónica de investigar y de entender las escuelas, ahora dibujadas por enormes estadísticas que imponen nuevos estándares deslocalizados.

Su discurso siempre genera interrogantes acerca de lo que venimos entendiendo por educación, porescuela y por discapacidad, y ayuda a encontrar claves para afrontar nuevas etapas en este proceso de reconstruir las escuelas para hacerlas amables y respetuosas con todas las personas.

Entre su amplia bibliografía destacan libros como Fracaso escolar y desventaja sociocultural (UOC, 2016), Sin suerte, pero guerrero hasta la muerte (Octaedro, 2015) y Educación y esperanza en las fronteras de la discapacidad (Cinca, 2014), con el que obtuvo el Premio Discapacidad y Derechos Humanos (CERMI) y Mención Honorífica por la International Association of Qualitative Inquiry (EE.UU.).

Alusión especial merece la obra titulada Educación, hándicap e inclusión. Una lucha familiar contra una escuela excluyente (Octaedro, 2012, publicada en inglés por Sense Publishers, 2017) porque  tratándose de un ensayo –basado en la historia real de un joven con síndrome de Down y su familia– de  rigurosa investigación, con una potente intencionalidad contracultural, con cantidad de datos y análisis exhaustivos de los mismos, ha traspasado la frontera de la investigación científica y ha calado con fuerza reivindicativa entre cientos de familias que se han visto reflejadas, tanto en las vivencias que narra en relación al acceso a la educación, a los progresos de Rafael (su protagonista), a los conflictos experimentados con la institución escolar, etc., como a los argumentos de denuncia hacia las prácticas excluyentes.

Hoy, en un formato poco habitual para mí, tengo el placer de compartir esta entrevista que hemos realizado a Nacho Calderón, en la que nos responde, desde su certera mirada,  a 10 conceptos troncales de Educación Inclusiva.

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INCLUSIÓN PLENA

Nacho, siempre tratas de poner en cuestión algunos de los pilares de la educación que nos hacen pensar que las cosas son así por naturaleza y que no pueden cambiar. ¿Cómo debe darse la inclusión plena de los niños con discapacidad en la educación?

Es evidente que una de las condiciones previas es la presencia: cuando un grupo de personas no está en la institución, ésta no se ve en la necesidad de adecuarse a ese colectivo. Esto cobra especial relevancia hoy porque estamos en un momento crítico, ya que muchas familias están siendo “invitadas” a abandonar las escuelas comunes porque no van a ofrecerles lo que sus familiares necesitan.

Algunas de estas familias se ven forzadas al cambio; otras asumen que es lo mejor, porque son profesionales quienes lo indican, y “eligen” la educación segregada. Es evidente que en ninguno de los casos se trata de una elección, sino de un condicionamiento férreo. El caso es que demasiados niños y niñas son dirigidos a modalidades de escolarización excluyentes, ya sea en aulas específicas dentro de los centros ordinarios o en centros de educación especial, y esto es inadmisible.

Por eso, la presencia es una condición necesaria, pero en ningún caso con ella se acaba nuestra tarea. La presencia de las personas señaladas por la discapacidad en las escuelas ordinarias tiene que ir acompañada de una transformación de la cultura escolar, de modo que esa ciudadanía previamente excluida de la institución pueda aprender, participar y aprobar en ella.

Y esto, a pesar de que se ha malinterpretado demasiado, se construye a través del cambio de lo que hemos entendido por escuela, para que pueda dar cabida a esas personas que han sido excluidas de ella hasta tal punto que cuesta pensar que tienen un idéntico derecho a ejercer la ciudadanía desde la infancia, aprendiendo, participando y siendo reconocidos junto al resto de compañeros y compañeras. Por tanto, tenemos el reto de garantizar la presencia, pero para que esta presencia sea real es necesario que no pensemos en la escuela ordinaria ni en la escuela especial, sino en una nueva escuela que supere esta división tan violenta y dolorosa.

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FAVORECER LA EQUIDAD

Un elemento arraigado en el acervo cultural de la llamada atención a la diversidad son las adaptaciones curriculares. Pero cuando  hablas de educación inclusiva te he escuchado decir que  esta “clasificación” justifica la devaluación de los aprendizajes y por lo tanto no puede favorecer la equidad. ¿Puedes explicar este punto de vista?

Es algo sencillo: las adaptaciones curriculares (que son entendidas casi exclusivamente como significativas e individuales) son la herramienta de la que se ha servido el sistema escolar para continuar sin ser cuestionado. Sirven como colchón para evitar la transformación de la escuela, porque vuelve a culpabilizar al niño o a la niña de lo que le ocurre. Por eso, se hace un plan específico únicamente para ellos (como si la diversidad se pudiera entender en la dicotomía normal / anormal) que además es devaluado: los aprendizajes bajo adaptación curricular significativa se entienden menos valiosos que los del resto del alumnado.

Tanto es así que en la mayoría de los casos no permiten la titulación en la educación obligatoria. Esto es completamente injusto, pervierte las relaciones académicas y sociales, baja las expectativas, es ineficaz… y, además, lo hacemos con nocturnidad, porque a menudo omitimos que esta adaptación será un obstáculo para la titulación. Y lo hacemos así porque a los profesionales, en nuestro fuero interno, nos avergüenza esta parte de lo que hacemos.

Nuestra tarea es educar, no clasificar a la infancia. Lo uno es encomiable, lo otro deplorable. Todo niño y toda niña tiene que titular en la etapa obligatoria. Por tanto, tenemos que cuestionar y trascender las categorías escolares que nos impiden pensar que una niña o un niño (cualquiera) no tiene derecho a aprender con los demás y a ser reconocido como el resto.

Los impedimentos no están en sus cuerpos ni en sus historias personales, sino en lo que entendemos por discapacidad, la normalidad que estructura nuestra mente y prácticas, los tiempos y espacios escolares, la división del conocimiento en asignaturas, los niveles, las clases, etc. Las escuelas que están rompiendo estas estructuras son esperanzadoras. Se trata de flexibilizar el sistema, y no de esconderse detrás de las ACIs.

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PARTICIPACIÓN

Y propones que una de las principales claves para generar transformaciones que hagan justicia a colectivos históricamente castigados es la participación. ¿Qué papel juegan los alumnos en este proceso de inclusión? ¿Te refieres a que deben ser partícipes activos en las discusiones sobre esta transformación?

Por supuesto. Esta es la condición para la transformación de las escuelas. Dos de mis libros sobre fracaso escolar precisamente se centran en la voz del alumnado, porque es el sector menos escuchado, aunque paradójicamente sea el más afectado. Y dentro del colectivo de estudiantes, menos valor se le da a las voces de esos chicos y chicas que son llamados “malos alumnos”. Al ser preguntados son capaces de mostrar con una claridad meridiana las virtudes y las miserias de las escuelas. Cada una de estas voces, en sus historias particulares, remite a cuestiones universales, y contienen claves de gran interés para trascender los actuales límites de la institución.

Tampoco han sido escuchadas las personas denominadas por su discapacidad, que son continuamente objeto de las decisiones que otras personas toman por ellas. Por ello, es uno de esos colectivos definidos por terceros. Revertir esta situación es fundamental para que las escuelas puedan cambiar: quienes han sido nombrados por la discapacidad y eclipsados por ella tienen que participar para poder dejar de ser reducidos a lo que justamente no pueden hacer. La escuela debe relanzar la humanidad que les ha sido robada a través ese proceso de cosificación –el de convertirlas en síndromes, enfermedades o lo que no hacen–, y que solo puede ser combatida con la participación de ese alumnado segregado.

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ORIENTACIÓN ESCOLAR

Recientemente habéis llevado una experiencia participativa que habéis denominado Workshop Orienta. En este caso, contasteis con la participación de familias y profesionales para volver a pensar la Orientación escolar. ¿Cómo fue esta experiencia?

Pues resultó algo emocionante. Era algo que estaba por hacer: contar con la construcción de conocimiento acerca de la inclusión a partir de las elaboraciones de personas muy implicadas en el proceso de transformación de las escuelas. Son construcciones emergentes, que superan el estado actual de las cosas.

En este caso, los profesionales llegaron con el deseo de aprender de las familias. Se facilitó un proceso de diagnóstico participativo de la situación del sistema escolar acerca de la orientación, del que emanaron tres líneas de trabajo en forma de preguntas: «¿Qué pasa en las escuelas donde algunos niños y niñas no caben?», «¿para qué están sirviendo los informes psicopedagógicos?», «¿qué impide o qué ocurre para que nos digan que legalmente no puede estar ahí?».

A partir de ellas, familias y profesionales colaboraron para detectar problemas, descubrir las relaciones entre ellos y establecer posibles soluciones. Desde entonces nos hemos organizado en diferentes comisiones que siguen trabajando en redes por una educación sin exclusiones. Son comisiones originales y rompedoras, que pretenden cuestionar lo que hay, responder a los elementos excluyentes del sistema escolar, y proponer y promover alternativas. Pienso que por aquí han de venir las soluciones: los profesionales debemos aprender del alumnado y sus familias, construir verdaderas comunidades, para elaborar juntos propuestas más educativas y justas.

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La difícil victoria de Josep y su familia

La sala de lo contencioso del Superior de Justicia de Cataluña ha vuelto a fallar contra la Generalitat y a dar la razón a una familia que se oponía a que su hijo fuera a un centro de educación especial, en este caso. La sentencia argumenta que la Administración no ha justificado que la inclusión no fuera posible.

Foto actual de Josep, cedida por la familia.

Los defensores de la escuela inclusiva vuelven a obtener una victoria en los tribunales, nuevamente de la mano de la Fundación Gerard y del abogado Juan Rodríguez Zapatero, que ya acumulan varios asuntos ganados en todo el Estado. En este caso, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña acaba de revocar una primera sentencia favorable a la Generalitat y estimar el recurso presentado por la familia de Josep, un niño con diagnóstico de TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad) que hace casi dos cursos que está escolarizado en casa porque su familia consideró que el modelo de escolarización compartida no la estaba ayudando, sino todo lo contrario.

El argumento de los jueces para dar la razón a la familia es el mismo que en otros casos: la reciente jurisprudencia entiende que enviar un niño a un centro especial sólo es aceptable si se demuestra que los ajustes que el sistema debe proporcionarle para estar en una escuela ordinaria son “desproporcionados o no razonables”. En este caso, la Generalitat no demostró ni que los ajustes fueran desproporcionados ni siquiera que hubieran intentado aplicarlos, y por ello, en sentencia del pasado 21 de marzo, el TSJC estima que hay que “reconocer el derecho del menor Josep LP a la educación inclusiva en el centro de educación ordinario que le corresponda”.

Según explicó a este diario Antoni Porras, el tío del menor, la familia ya ha pedido una reunión con la inspección de los servicios territoriales del Maresme-Vallès Oriental con la voluntad de acordar cuál es ahora la mejor opción por Josep. Le tocaría estar terminando 2º de ESO, pero no ha hecho ni 1º ni 2º, y 5º y 6º de Primaria los hizo en compartida. “Ha sufrido mucho, y entre los niños de su edad del pueblo está totalmente estigmatizado, se ríen de él, ha sufrido alguna agresión, y no tiene ningún amigo, y no es porque él no lo haya intentado”, explica. Para Porras, la Administración educativa ha sido un cooperador necesario en el proceso de estigmatización de su sobrino.

Sin veladora empiezan los problemas

Josep podría ser considerado una víctima de los recortes, ya que, según explica su tío, los problemas comenzaron cuando en tercero le rebajaron mucho las horas de veladora y de la maestra de educación especial. Desde que en P-4 le habían hecho el dictamen del TDAH había contado con estos soportes, y sin ellos comenzó a causar más problemas en el aula. Ya en 3º y 4º de Primaria, añade el familiar, les recomendaron la compartida, pero la madre de Josep se opuso. Finalmente en 5º lo cambiaron de centro, de la escuela Palau de Almendra en la de Can Parera (ambas en Montornès del Vallès), aunque “también con muy pocas horas de veladora”. En el nuevo centro continuaron los problemas y con 10 años (enero de 2015) la madre terminó aceptando que pasara dos días en la escuela Can Parera y tres en lo que entonces se llamaba una UTE (Unidad Terapéutica Educativa) y ahora se llaman AIS (Aula Integral de Apoyo) situada en el centro de educación especial Can Vila de Mollet del Vallés.

Según la familia, el cambio no fue beneficioso. El niño no se adaptó a la UTE, mientras que en la escuela continuó teniendo los mismos problemas, si no peores. “La enviaban a hacer tareas de conserjería, o estar con los niños de P-3 y P-4 para que no molestara”, explica el tío. En la escuela ordinaria sufría el vacío de sus compañeros y en la UTE convivía con compañeros con graves trastornos de conducta, por lo que Josep desarrolló un cuadro de ansiedad y malestar emocional, y por eso cuando llegó el final de la primaria la familia pidió dejar la UTE. En septiembre de 2016, sin embargo, la directora de los servicios territoriales del Maresme-Vallès Oriental dictó una resolución confirmando la modalidad compartida, en este caso instituto-UTE. La familia no se avino y comenzó la batalla legal.

La opinión del niño no importa

La primera sentencia es de julio de 2017. En aquella ocasión el juez de lo contencioso dio la razón a la Generalitat, de acuerdo también con la petición del fiscal, ya que entendió que no se habían vulnerado los derechos del menor, y que los testigos aportados por la Generalitat (los directores de los dos centros que compartía el niño) eran más sólidos que el informe pericial elaborado por la psicóloga Carmen Fernández, directora de la Fundación Gerard. Decía el juez que la psicóloga no había podido observar al menor en un ambiente escolar ordinario. El hecho de que Josep en persona le manifestara que no quería volver a la UTE no tuvo ningún peso en su decisión, de hecho, ni siquiera lo recoge en la sentencia.

Durante el juicio, la descripción que unos y otros hicieron del alumno fue diametralmente opuesta. Mientras una profesional de uno de los centros lo describía como un alumno que se autolesiona, insultaba y pegaba a los compañeros, la psicóloga afirmaba que se trataba de un niño miedoso y tímido, y que su rechazo a la UTE surgía del malestar que le causaba la violencia que veía.

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Nova publicació del professor Efren Carbonell

Efren Carbonell, director d’ASPASIM i professor del Màster, acaba de publicar el treball: Els reptes de l’educació inclusiva. Una perspectiva des del món local, en l’Anuari de 2017 de l’Observatori de l’Educació Local de la Diputació de Barcelona.

 

Els darrers anys s’ha anat consensuant en la comunitat educativa que una escola inclusiva és la que acull tot l’alumnat sense distinció per raons de condicions personals, de capacitat i d’origen ètnic, i que ofereix les oportunitats educatives i les ajudes curricu- lars, personals i materials necessàries per al seu progrés personal, acadèmic i social. L’es- cola ha d’assegurar la presència, la participació i el progrés de tothom.

És necessari, per tant, proporcionar als alumnes els mitjans per eliminar les barreres que puguin impedir la seva participació en els centres ordinaris i, en la mesura del possible, dins del grup de referència. De fet, un dels postulats essencials de l’escola inclusiva precisa que els recursos acompanyen l’alumne; i no a l’inrevés: l’alumne no hauria d’anar on hi ha els serveis específics com se segueix fent habitualment, fins i tot amb subterfugis i incoherències com l’anomenada «escolarització compartida».

Als països on va començar (Canadà, EUA, Itàlia, països nòrdics, Austràlia, Nova Zelanda i Regne Unit) hi hagué grans grups de pressió per part de famílies, polítics i defensors en general, adreçats a evidenciar que un sistema especial d’ensenyament no s’ajusta a dret. En general, el sistema especial té sentit quan esdevé un recurs o un sub- conjunt de serveis a oferir en el marc d’un sol sistema educatiu i per tant d’una sola es- cola, ja que l’educació excloent és més difícil i a llarg termini més costosa, com veurem més endavant.

No es tracta d’aïllar alumnes en classes especials o de crear grups reduïts dins la mateixa escola ordinària. L’aula és la unitat bàsica d’atenció organitzada heterogèniament, la força de la qual rau en la diversitat d’alumnes. Tanmateix, el plantejament d’activitats ha de tenir en compte diferents nivells de dificultat per a cada alumne i crear entorns d’aprenentatge que en maximitzin el potencial.

Seguint el principi de sectorització, la provisió de serveis educatius específics a l’alumnat amb necessitats educatives especials s’hauria de produir en els emplaçaments escolars més propers o accessibles possibles, i excepcionalment, i de manera transitòria o men-tre no sigui viable cap altra mesura–en entorns diferents dels centres docents ordinaris del sector.

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Ideas claras sobre la inclusión desde una larga trayectoria en educación especial

“Nos tenemos que centrar en superar las barreras al aprendizaje”

Hablamos con quien ha sido durante cuarenta años responsable del centro de educación especial El Nido, uno de los pioneros en el movimiento pro inclusión y que ha recibido uno de los primeros conciertos de Enseñanza como nuevo CEEPSIR. Se jubila con la satisfacción de ver aprobado el decreto de escuela inclusiva, pero asegura que “la lucha continúa”.

Montse Codina

Montse Codina ha trabajado toda su vida en la educación especial. Durante 42 años -se dice pronto- como una de las responsables de la Fundación EIR El Niu, uno de los centros de educación especial que se ha distinguido por impulsar más espacios de colaboración con la red escolar ordinaria, a fin de conseguir que alumnos con discapacidades estuvieran escolarizados en lo que a los ochenta se decía integración y que a partir de los 2000 se empezó a conocer como inclusión.

Codina, que fue una de las impulsoras de la Fundación EIR El Niu, se acaba de jubilar con la satisfacción de haber visto cómo antes el Gobierno catalán aprobó el decreto de escuela inclusiva, y cómo Educación reconocía esta tarea hecha por El Niu invitándole a ser uno de los primeros CEEPSIR (centros de educación especial proveedores de soportes y recursos) de la ciudad de Barcelona, ​​es decir, un centro que además de tener un concierto como escuela tiene un segundo por el apoyo a la inclusión que presta a otras escuelas.

“Hace muchos años que hacemos esta tarea, porque hemos defendido que el alumno con discapacidad tiene que ir a la escuela de su barrio, a la misma de su hermano, hemos hecho lo imposible para conseguirlo, y ahora se nos reconoce, tenemos una normativa y desde el Consorcio se están coordinando los recursos, esto es un gran avance”, explica Codina. Considera que esta seguridad jurídica es una de las virtudes del nuevo decreto, pero sobre todo destaca otra: “Hasta ahora los padres y nosotros como educadores hemos tenido que ir a una escuela ordinaria y suplicó que tuvieran este alumno allí, ya veces era como si nos hicieran un favor, que de hecho era un favor compartido para que de esa experiencia todos aprendía, pero ahora es un derecho reconocido que se debe respetar “.

En estos momentos El Niu cuenta con un centenar de alumnos, de los cuales alrededor de 40 van al centro situado en el barrio de la Salud y 60 están repartidos por centros ordinarios de toda Barcelona, ​​donde reciben el apoyo de sus profesionales. Algunos de estos niños y niñas presentan trastornos del lenguaje y la comunicación y otros algún tipo de discapacidad intelectual. “Hemos creído siempre en la idea de que es el recurso quien debe estar donde esté el alumno y no el alumno dónde está el recurso, al igual que creemos que es la escuela la que debe debe adaptarse a sus alumnos y no la alumno en la escuela “, dice Codina.

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Cloenda de les II Jornades d’Actualització del Màster

Aquest dimarts s’han tancat les II Jornades d’Actualització del Màster d’Educació Inclusiva amb la celebració del Taller sobre Disseny Universsal d’Aprenentatge.

El taller ha estat al càrrec de les professores Gabriela Gómez-Zepeda i Dorys S. Sabando que han fet, en la primera part, una exposició de l’origenn i els fonaments del Disseny Universal d’Aprenentatge (DUA), vinculant-lo a la realitat de l’escola i al darrer decret del Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya.

En la presentació s’ha fet especial èmfasi al continuum dels suports que ha d’oferiri l’escola i els serveis que l’acompanyen des dels suports universals, que beneficien tot l’alumnat, als suports intensius, per a l’alumnat que necessita més atenció i un suport més continuat, passant pels suports addicionals, dirigits als alumnes que no cobreixen les seves necessitats amb els suports de caràcter universal, però que tampoc en necessiten d’intensius.

 

Al taller han assistit unes 50 persones, entre elles, estudiants del màster, ex-alumnes, mestres de diferents escoles, professorat de la universitat i altres professionals. Després de l’exposició dels fonaments del DUA, les conductores del taller han presentat un supòsit concret i ben articulat per a posar en pràctica el funcionament concret del DUA, proposta que els assistents han treballat en grups de quatre components.

 

Tot plegat ha donat lloc, posteriorment, a un debat on s’ha analitzat el que aporta el DUA al treball de l’aula en l’escola inclusiva i també les dificultats que presenta. La diversitat del públic assistent ha fet que el debat fos viu i molt clarificador per a tohhom.

En definitiva, una experiència d’interès pels assistents i les primeres passes a una metodologia que, si bé recull pràctiques que en bona mesura ja es duen a terme en les escoles més preocupades per la inclusiió i la innovació, permet ordenar i sistematitzar tot aquell conjunt de pràctiques, i d’altres que poden anar sorgint, i oferir un currículum i unes programacions que, per elles mateixes, responguin a les necessitats d’una gran part de l’alumnat, reduint així les necessitats d’adequaciió o modificació del currículum i facilitant uns suports cada vegada més ben articulats en la dinàmica dels centres, i no pas com a fets aliens o sobreposats al currículum general.

Vist l’èxit de les dues Jornades d’actualització celebrades (2017 i 2018), començarem a pensar amb les del 2019, amb l’objectiu de contribuir a la formació dels estudiants del Màster, a l’actualització dels ex-alumnes i a propiciar el contacte amb altres mestres i professionals en exercici.

 

Temas a debate para 2018

Decálogo educativo del 2017

Jaume Carbonell

He aquí, algunas cuestiones que han generado debates, iniciativas, propuestas, conflictos y protestas por parte de los diversos actores de la comunidad educativa. Y que, muy probablemente, seguirán marcando la agenda del futuro más inmediato.

Este año no pasará a la historia por las iniciativas del Ministerio de Educación, sumido en la inacción, la grisura y el continuismo, con la aplicación de la LOMCE, sin duda la ley educativa más segregadora  y regresiva de la democracia. No vamos a entrar en el detalle de las políticas y actuaciones de las diecisiete Comunidades Autónomas, porque cada una es un mundo;  y a veces hay tantas diferencias entre ellas como las que pueden existir entre los países de la Unión Europea.

En el ámbito de las conmemoraciones conviene recordar el centenario  de la revolución rusa, con la huella de Makarenko, convertido en uno de los grandes pedagogos clásicos; y el cincuenta aniversario de la publicación de “Carta a una maestra. Alumnos de la Escuela de Barbiana”, uno de los alegatos más incisivos contra la selección y el fracaso escolar, protagonizado por Don Milani. Y hay que lamentar la pérdida de un fiel colaborador de este periódico: el sociólogo argentino Juan Carlos Tedesco, de cuyas investigaciones y aportes en torno al derecho a la educación y la equidad social seguiremos aprendiendo.

He aquí los puntos de este decálogo, resumidos de forma sintética, casi telegráfica. La mayor parte tienen su origen en años anteriores, pero en éste adquieren especial relevancia, al convertirse en foco de atención, preocupación y debate.

  1. Abandono escolar: asignatura pendiente desde hace tiempo. Desciende ligeramente, no gracias al Ministerio de Educación que se cargó los programas de apoyo y refuerzo escolar, sino por la vuelta a las aulas de aquellos jóvenes que las dejaron al encontrar salidas laborales que, en buena medida, se han esfumado tras la crisis. Se mueve en tono al 20% -superior en los varones- y aún sigue doblando la media europea. Este alumnado llena los centros de educación de personas adultas para la obtención del graduado de ESO, que dejan de atender otras necesidades.
  2. Descenso del alumnado: de momento afecta a Infantil. La tasa de natalidad registra mínimos históricos en los últimos años: 1,3 hijos por mujer (la media europea es de 1,9). Se han cerrado unidades de Educación Infantil, tanto en la escuela pública como en la privada concertada; y ello ha avivado la tensión entre estos dos sectores que puede agravarse cuando la caída llegue a Primaria. No obstante, este descenso se ha paliado en parte debido a la creciente demanda en este tramo infantil y a la escolarización de población extranjera. En paralelo, no obstante se abren nuevos centros de Primaria y, sobre todo de Secundaria; y, en muchos casos, se siguen habilitando barracones provisionales.
  3. Evaluación: lo condiciona casi todo. Las políticas neoliberales se sirven cada vez más de la evaluación para controlar el currículum -qué aprendizaje es más rentable en términos de rentabilidad económica y social- y al profesorado, de quien desconfía y culpabiliza de los malos resultados del alumnado, haciendo abstracción del contexto sociocultural y de las políticas y condiciones de escolarización. Y la mejora de la calidad educativa activa la competitividad entre el alumnado, el profesorado y los centros. La eficiencia sólo se mide por los resultados académicos a corto plazo.
  4. Inclusión educativa: atender la más amplia diversidad en términos de igualdad. Se percibe una creciente conciencia para hacer efectivo el derecho a la educación para atender los diversos colectivos discriminados por las diferencias de origen, de género o de diversidad funcional a partir de dos principios: la diversidad no hay que juzgarla sino respetarla; y somos más iguales que diferentes. Para ello se apuesta por una normalización de las intervenciones personalizadas dentro de la escuela ordinaria y del grupo-clase, sin espacios externos y marginales, currículos degradados y profesorado especial, salvo en tareas de asesoramiento.

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II Jornades d’Actualització

Primera sessió de les jornades

L’Educació Inclusiva a Catalunya. Conseqüències del decret.

Avui hem tingut la primera sessió de les Jornades. Hem comptat amb la presència de la Sra. Mercè Esteve, sub-directora general d’Ordenació i Atenció a la Diversitat del Departament d’Ensenyament de la Generallitat de Catalunya. Mercè Esteve és mestra d’educació especial i psicòloga. Ha treballat majorment en centres ordinaris però també a l’escola especial, i també té expeirència en secundària i en treball en EAPs.

La seva conferència ha estat plena de contingut amb un repàs sintètic, encara que prou ampli, detallat i organizat, com han reconegut alguns dels participants drant el debat, en la que ha ressaltat el decret com a marc. Encara que s’acompanya amb el seu finançamant, aqesta no és una condició suficient per aconseguir l’escola inclusiva, com és el seu objectiu. En aquest sentit ha insistit en la necessitat d’un canvi en la cultura de l’escola i en la importància que les accions a dur a terme s’emmirallin en les experiències d’èxit que també s’han donat en centres del nostre país.

Com a fet anecdòtic ha senyalat que es tracta del Decret 150 (si s’hagués retrassat més hauria pogut estar el 155!) i es dona la coincidència que és el darrer promogut pel govern que quedà destituït en aplicació del controvertit ‘article 155 de la Constitució Espanyola.

 

El debat posterior ha estat ric i s’hauria pogut allargar força si no haguéssim superat l’hora fixada. Degut a la configuració del públic, totes les intervencions han posat de manifest la coincidència en valorar les aportacions de l’escola inclusiva. No obstant, han sortit temes com la formació del professorat, punt clau per al canvi i que no sempre està en sintonia amb les necessitats de l’escola. També s’ha destacat la importància d’arribar a una inclusió plena, i en aquest sentit la por que la permanència de les escoles especials la dificulti. No han faltat les referències a les ràtio d’alumnes/professor, coincidint que és necessari reduir-la, però al mateix temps optimitzar i modernitzar l’organització de l’escola, no per assignatures sinó per àmbits, i procurar així la presència de més d’una mestra a l’aula.

No hi ha hagut acord entre els assistents, potser hagués estat necessari més temps de debat, en relació a la presència de voluntariat dins l’escola entre qui la veia com un enriquiment del centre i també del seu entorn, i qui temia que suposés una substitució de llocs laborals.

En definitiva, una sessió molt enriquidora, no només per la qualitat de la conferenciant, sinó pel nivell que ha donat al debat el públic participant. Entre el públic, estudiants actuals del màster i també de les promocions anteriors, amb una especial presència d’estudiants de la primera promoció, mestres de diferents escoles i també professorat de la Universitat. Un agraïment a tothom per la seva participació i per la riquesa que han donat a l’acte.

 

 

 

La primerapart de les Jornades ha estat un èxit remarcable. Queda ara el Taller sobre Disseny Universal de l’Aprenentatge, al que també s’ha al·ludit en la conferència, i que impartiran les professores Gabriela Gómez-Zepeda i Dorys S. Sabando el proper 20 de febrer a la sala 223 de l’Edifici de Llevant.

The real problem of disability is how we tink about it

Isn’t it a Pity? The Real Problem with Special Needs

By Torrie Dunlap
CEO, Kids Included Together

In the early 90s I was a student on this very campus, and actually, on this very stage. I was a drama major who had a dream to change the world through arts education. The world, however, had something different in mind. In one of my first professional theater jobs I was directing a production of the musical Joseph and the Amazing Technicolor Dreamcoat. I don’t know if you’ve seen it but there are a lot of kids in that show. We held auditions and there was a very lovely middle schooler, with a really pretty voice. She happened to use a wheelchair. I remember casting her in the show and feeling so good about myself for casting someone with special needs in the show. How great for her, and how amazing for the audiences who would see someone using a wheelchair in a production. I spent a lot of time feeling good about myself for this. We had some logistics to figure out, so the production team and I put our heads together and we created a set design with the standard bleacher seating and we made a special cut out for this young girl so she would slide right in with her chair and sit next to the other kids. We hadn’t told her about this and on the day we moved into the theater I could not have been more excited. The theater was old and not very accessible, and so three dads had to hoist the chair with her in it up onto the stage. I proudly showed her the cut out where she would sit in her wheelchair. I will never forget what happened next. She looked up at me and said, “How come I don’t get to sit on the bleachers like the other kids?” And wow. I could not believe how badly I had missed the boat. I was so caught up in the visual and the good feelings I had about doing this that I had not even considered that how she participated was her choice- and I had not even asked her. Without intending to, I had marginalized her. I had turned her from a 7th grader who likes singing and wants to be in a play with her friends into some kind of poster child for disability representation in the arts. I never forgot this experience, and how much I learned that day.

In fact, it informed the rest of my career. After many years of teaching kids with all kinds of differences and abilities I took a leap of faith and became a part-time program coordinator at Kids Included Together, a small grassroots non-profit in San Diego that was teaching child care and after school programs how to meet the needs of all kids. Nine years later I became the CEO and we have now done this work in 45 states and 10 countries and we teach thousands of people each year.

I have learned in my close to 20 years of immersion in this field that we can overcome our fears and the barriers that separate children with and without disabilities by changing our mindset.

In 2011 the World Health Organization and the World Bank published a report on disability. The report states children with disabilities are among the most marginalized children in the world.

I believe that a reason why as a society we have not embraced children with disabilities as full participants in our schools and communities is the limitation of our own mental models around disability. We have moved from hiding and institutionalizing children to a world where kids with disabilities are “special” and receive special services in special settings with special caregivers, and they- and their families- are disenfranchised from the community at large and have become their own separate community. I believe that “special” has become a euphemism for “separate.” When we create a separate, “special” places for children where their “special needs” can be met, we are teaching them that their place is over there, with people like them and not in the full community. When young, impressionable children are taught that their needs are too great, that they are too different and that they don’t fit our very narrow definition of “normal” this has a life long affect on their ability to contribute positively to society. Our goal as adults, parents, teachers and child care providers, is to help kids grow up to be confident, happy adults who make a positive contribution to the world. But, when it comes to kids with disabilities we have missed the boat.

The disruption that’s needed is in conceptual models of disability. In the field of disability studies they are known as the “medical model” and the “social model.”

The medical model, obviously coming out of the medical community, but with widespread adoption outside of it, views disability as a problem that needs to be cured or fixed. People who have disabilities are perceived as sick and that only experts can determine what treatments are needed. It’s not that cures or medical interventions are necessarily a bad thing, but when we use the medical model as our way of perceiving disability we view children who have them as a problem that need fixing, and we separate them from their peers without disabilities. This is why we often lead with pity- we feel sorry for people who are broken and need fixing and we feel charitable by helping them and this is where we design “special services for special kids.” We feel good that we have done something kind for “those poor children.” We make a lot of assumptions here that children who have disabilities have a poor quality of life, can’t learn and can’t achieve. We assume they need something different than other kids, because they are “special.”

The counterpoint to the Medical Model is the Social Model of Disability.

In this model we view societal barriers as the problem, and not the child. Disability is perceived not as a negative, but as neutral. In this model we view disability as something that exists in the environment and in society, and it is the failure of the environment and not the person. In order to lessen the impact of disability on a person, we need to change the interaction between the person and the environment.

And because this is TEDx and we like big, fancy words I’ll give you one more- this is the model the World Health Organization works from and the one we use in our work at Kids Included Together. It’s called the biopsychosocial model.

This model accepts that medical labels and diagnoses are part of the identity of the person and environmental barriers are also considered when looking at how disability influences a child’s ability to function in the world. It’s a more holistic approach.

You may see your own perspective reflected in one of these models, or you may feel like you have never thought of it before. But, even if we haven’t been confronted with making a conscious choice to adopt a model, we all have one. We create our own mental models to make sense of the world.

A mental model is a deeply engrained set of beliefs based on assumptions, generalizations, media images, our own experience or lack of it. Basically, how we think about stuff. Think of it as your internal personal algorithm. When faced with a decision, before you are even conscious of it, your mental model goes to work. For many of us, our mental model around disability reflects the medical model- something to fear, something to fix, something to feel sorry for, and that we can feel good when we help less fortunate people. But, what happens when we consciously change our internal model and view disability as neutral, and the environment as a factor. What if we see children with disabilities first as children, and not a diagnosis or as “special?”

Here is a very typical community event- it’s a rodeo for “Challenged Buckaroos.” A special rodeo for children with disabilities. The event is designed for children – no special adaptations for disability are needed or offered that I can tell, and the marketing materials say that this is a chance for some “very special kids to meet real cowboys and cowgirls while being cheered on by their fans.” The piece in the newspaper includes a quote from the organizer about how “rodeo fans can give a great day to some great kids.” What do you think? Medical model or social model? What assumptions are we making about children and their disability in an event like this? Why do children who have a disability label need their own special rodeo? What message are we sending to kids when we create a separate rodeo just for them?

What if the rodeo committee held a children’s event and invited all children- regardless of their ability to attend. Picture what a day at the rodeo with all kinds of kids there could look like. They would make sure that children who needed it had extra assistance, but would anything else really have to change? What do we gain by building a community where everyone belongs?

Here is another one- and I know I am going to get some pushback on this one- and it involves someone many of us hold near and dear to our hearts- Santa Claus. I was at the mall one November day and I saw this poster for a special Santa Claus photo session for special kids. I know these events are happening all over the country, and I bet most people feel good about them. It seems like a nice thing to do, right? Making sure that everyone who wants to can visit Santa. It’s called Caring Santa. For me, this raises a lot of questions- and I hope it does for you too- isn’t Santa always caring? Would you want your child sitting on the lap of Uncaring Santa? What are the barriers to access for Santa? These events are targeted to families who have children with sensory sensitivities, but I wonder if there is a way to meet the needs of all kids in a way that actually enhances the experience for everyone.

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