Marginación en el aula: niños junto a la papelera

Niños junto a la papelera

Milagros Pérez Oliva

Una escuela inclusiva es aquella que integra toda a diversidad social que llega al aula y es capaz de proporcionar a todos los alumnos la oportunidad de aprender

Cuando Begonya Gasch, la directora de la Fundació El Llindar de Cornellà, le preguntó a aquel chico por qué no le gustaba la escuela, desvió los ojos y titubeó. Finalmente, dijo: “Es que siempre estaba al lado de la papelera”. Su capacidad expresiva no iba más allá, pero estaba claro que quería añadir: “Y me sentía como si en cualquier momento me fueran a arrojar a ella”. El Llindar nació en 2004 para acoger y educar a los expulsados del sistema educativo, a los señalados con la etiqueta del fracaso escolar. Por esta institución han pasado ya más de 3.000 alumnos, chicos que, como el que no soportaba estar siempre al lado de la papelera, corrían el riesgo de quedar en los márgenes, candidatos seguros a la exclusión social.

Más allá de que todos tienen la misma edad, cualquiera que esté más de diez minutos en un aula podrá comprobar que no hay dos alumnos iguales. Cada niño tiene diferentes aptitudes y algunos arrastran limitaciones derivadas de una enfermedad o discapacidad. Otros llegan con pesadas mochilas invisibles en las que cargan, como si fueran piedras, las carencias sociales de partida, las que traen puestas de casa. Pero todos los alumnos están ahí para lo mismo: prepararse para la vida. Y todos tienen derecho a esperar que el sistema educativo les proporcione las máximas oportunidades de aprender. De ello dependerá su suerte en la vida.

¿Cómo conseguir una escuela inclusiva y un entorno educativo más allá del aula que trabaje por una sociedad inclusiva? Más que de igualdad de oportunidades hemos de hablar de equidad. No se puede tratar igual a los que parten de posiciones diferentes.

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