Lenguaje, autorregulación y violencia. Entrevista a Ariel Cuadrado

Los problemas de lenguaje pueden derivar en conductas violentas

Ariel Cuadro tiene un doctorado en psicología pero inclinó su trabajo hacia el campo de la neuropsicología. Es directivo de sociedad Latinoamericana de Neuropsicología, vicerrector de la Universidad Católica e integrante del grupo Eduy21. En diálogo con El Observador dio algunas claves de cómo y por qué, más allá de las carencias que revela el sistema educativo, el entorno social en el que viven miles de niños termina condicionando su capacidad de expresarse y por tanto de entenderse con el otro. De allí a una relación o reacción violenta, hay un paso.

¿Cuáles son las consecuencias más severas de quienes no aprenden a leer bien?

Es innegable que el lenguaje escrito constituye una habilidad fundamental para el resto de los aprendizajes. A cualquier conocimiento se accede por el lenguaje escrito. Cualquier limitante del lenguaje escrito tiene efectos en el aspecto cognitivo y también en el afectivo, porque cuando mayor aprendizaje mejores condiciones para expresarse. Cuando hay una herramienta fundamental para el aprendizaje no se tiene, se ven afectados todos los demás aprendizajes. Y más en una sociedad donde el acceso al medio tiene que ver con el código escrito.

¿Hay quienes tienen problemas de lenguaje y eso les acarrea otros problemas o tiene problemas que afectan su lenguaje?

La calidad del lenguaje escrito depende del manejo que tenga del lenguaje oral. Cuando hay dificultades en el manejo de las competencias lingüísticas eso tiene efectos en el lenguaje escrito. Cuando hay una dificultad oral eso tendrá incidencia en la escritura. Uno lo que observa en los estudios es que hay un número importante en la población escolar que tiene grandes problemas en el lenguaje oral que se trasuntan en el lenguaje escrito. Por otro lado está el dominio en sí mismo del lenguaje escrito, el aprendizaje explícito de lo escrito. Cuando uno tiene dificultades en el código escrito puede darse por dos razones, independientes o juntas: ciertas deficiencias en el lenguaje oral o que por los sistemas de enseñanza no haya habido un buen acceso al lenguaje escrito.

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