Las tozudas inercias segregadoras: cae la cifra de alumnos con discapacidad en colegios convencionales

Los recortes ponen en jaque a la escuela inclusiva

Ivanna Vallespín

La cifra de alumnos discapacitados en colegios convencionales cae por primera vez este siglo

Más niños discapacitados en centros escolares de educación especial y menos en la escuela convencional. Ese es el trasvase denunciado por entidades sociales, familias, sindicatos e incluso el Síndic de Greuges, que atribuyen a los recortes sociales. El curso pasado, por primera vez en este siglo, bajó el número de alumnos con necesidades educativas especiales (NEE) que estudian en escuelas convencionales —de 19.872 a 18.845—, a la vez que aumentaron los que asisten a centros de educación especial, que pasaron de 6.568 a 6.744 niños.

Los colectivos afectados consideran que se está produciendo un retroceso en la llamada escuela inclusiva, que se puso en marcha hace 30 años, con el objetivo de que alumnos con y sin discapacidad estudiaran bajo el mismo techo. “Existe un menosprecio evidente y reiterado del Departamento de Enseñanza hacia los principios de la escuela inclusiva”, denuncia Álex Castillo, presidente de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de Catalunya (Fapac).

En los centros ordinarios, los alumnos con NEE —incluyen discapacitados mentales, sensoriales o con algún trastorno de aprendizaje— estudian en el aula convencional contando con el refuerzo de un educador, aunque algunas horas del día —dependiendo de su grado de discapacidad— las pasan en las llamadas Unidades de Apoyo a la Educación Especial (USEE, en sus siglas en catalán) donde docentes y técnicos especializados prestan su ayuda en grupos reducidos en su aprendizaje.

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