La clave es que el niño autista se sienta feliz y seguro

Keith Stuart, padre de un niño autista, ha publicado la novela ‘El niño que quería construir su mundo’, traducida a 20 idiomas.

Keith Stuart, periodista y jefe de sección de nuevas tecnologías y videojuegos de The Guardian, confiesa, en una entrevista con EL MUNDO, que nunca quiso escribir un libro sobre autismo ni publicar una novela de ficción basada en su experiencia personal con su hijo, diagnosticado en 2012 de Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, fruto de la casualidad o de la causalidad, quizá como ocurren las mejores cosas en la vida, ha lanzado su primera novela: El niño que quería construir su mundo (Alianza Literaria). Un libro que ha sido ya traducido a 20 idiomas y que relata la historia de un padre que quiere comunicarse con su hijo autista, pero no sabe cómo.

Es la peripecia de un padre que cuando, por fin, supo el diagnóstico real de su pequeño, sintió un alivio porque podía saber lo que tenía y así comprenderlo, entenderlo y aceptarlo. Y es la experiencia de un padre al los videojuegos dieron un giro enorme a su vida haciéndola mucho más feliz: gracias a ellos, pudo comunicarse y entenderse mejor con su hijo.

¿Quién le iba a decir al protagonista de esta novela, y, por ende, al propio Stuart, que los videojuegos, sobre todo uno llamado Minecraft, cambiarían tanto su vida?

“Si alguien no ha jugado nunca a los videojuegos, quizás tenga una idea de ellos muy limitada y que se ajusta sólo a lo que aparece en televisión. Por eso, a todas aquellas personas yo les diría: ‘Jueguen a un juego’. Y entonces, se darán cuenta de que no se trata sólo de disparar extraterrestres o ‘marcianitos'”.

“Además, hay una gran diferencia entre ver a un niño jugar a un videojuego y jugar con él. Cuando estás jugando con él te encuentras inmerso en ese juego y comprendes mejor a tu hijo. Los seres humanos generamos una empatía en las experiencias que compartimos. Esto es, una vez que experimentamos algo, lo entendemos mejor. Así es como funcionamos. Por eso, inténtalo: tan sólo basta con intentarlo”, explica el escritor.

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