Hablar más de un idioma puede aumentar la flexibilidad cognitiva en niños autistas

Los niños con trastornos del espectro autista (TEA) con frecuencia presentan problemas para comunicarse y desarrollar habilidades lingüísticas. Predominantemente, se les ha venido recomendando a los padres que se concentren en hablar y enseñar un sólo idioma a sus hijos, con lo que se desalienta la enseñanza de más de un lenguaje a los niños con autismo.

Pero contrariamente a esa común exhortación, los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de McGill, en Canadá, sugieren que el bilingüismo puede aumentar la flexibilidad cognitiva en niños con trastornos del espectro autista.

Ya estudios anteriores desmienten la percepción de que el bilingüismo dificulta el desarrollo del lenguaje en niños con autismo, y esta investigación no sólo lo corrobora, sino que encuentra que un entorno en el que fluye más de un idioma, resulta beneficioso para los niños con TEA.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores compararon cuán fácilmente 40 niños con edades entre seis y nueve años, con o sin TEA, que eran mono o bilingües, pudieron cambiar tareas en una prueba generada por computadora.

Se les pidió a los niños que clasificaran un sólo objeto que aparecía en la pantalla de una computadora por color, es decir, clasificaron conejos azules y barcos rojos de acuerdo a su color, y luego se les pidió que cambiaran y clasificaran los mismos objetos pero por su forma: conejos y barcos, independientemente de su color.

Los investigadores encontraron que los niños bilingües con TEA tenían un rendimiento significativamente mejor cuando se trataba de la parte más compleja de la prueba, en comparación con los niños con TEA que eran solamente hablaban un idioma. Es un hallazgo que tiene implicaciones potencialmente de gran alcance para las familias de niños con TEA.

Algunos investigadores han argumentado convincentemente que ser bilingüe y tener que cambiar de idioma inconscientemente para responder a el contexto lingüístico en el que se desarrolla la comunicación, aumenta la flexibilidad cognitiva, pero hasta ahora no ha habido investigaciones que demuestren claramente que esta ventaja también puede extenderse a los niños en condición de autismo.

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