En Harvard los profesores que lo hacen fatal se quedan sin alumnos

Modelos Universitarios difíciles de trasladar. Sin embargo contienen principios que deberían hacer reflexionar sobre el funcionamiento de nuestras universidades

Entrevista al profesor José Manuel Martínez

A diferencia de lo que sucede en España, el acceso a la universidad en Estados Unidos no se basa únicamente en el expediente académico, sino en una serie de habilidades que el currículum español no contempla. El término que se usa es el de well rounded personality, que viene a ser un perfil multidisciplinar, alumnos que con 18 años han realizado voluntariados o incluso fundado una ONG, que saben tocar un instrumento o que lideran una asociación juvenil. Se espera que sean proactivos y participativos y el sistema educativo español no potencia especialmente esas cualidades. Desde preescolar, en España la educación es de hardware, se basa en meter información al disco duro. Sabemos situar el mar Caspio o la población de Guinea Ecuatorial, pero no aprendemos a identificar problemas y a buscar soluciones. En Estados Unidos, la formación es más de software, centrada en la capacidad para desarrollar el pensamiento crítico. Desde pequeños les enseñan a innovar.

© Natalie Keyssar for Harvard Business School 2013

El nivel de atención que reciben los estudiantes de grado en Harvard es equiparable al de los de doctorado en España. En ningún caso las clases superan los 18 alumnos, exceptuando las clases magistrales en las que entran hasta 500. Pero eso son casos excepcionales, como, por ejemplo, las que imparte el profesor de filosofía política Michael Sandel, uno de los máximos gurús del momento. Una de las grandes ventajas es que los estudiantes tienen a su disposición al docente, a un profesor asistente y a un cuerpo de bibliotecarios que les buscan cualquier información que necesiten. Desde que comienzan la escuela, les enseñan técnicas de argumentación y son muy buenos armando discursos. No tienen miedo de levantar la mano delante de sus compañeros porque aquí ninguna pregunta se considera estúpida. Están educados para respetar las opiniones de los otros.

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