El mite de les teràpies auditives

Los mitos pseudocientíficos con los que se gana dinero suelen dar lugar a variantes que coinciden con el método original en dos cosas: ausencia de base científica y capacidad para desplumar incautos. Simplemente lo que hacen los nuevos «emprendedores» es cambiar un poco el atrezzo y la terminología. El método Tomatis ha dado lugar a tres de esas hijuelas absurdas y codiciosas como son el método Bérard, la terapia de sonidos de Samonas y el método Sena o sistema de estimulación neuroauditiva. Ya sabe, de padres gatos, hijos michinos o de pseudociencias sin escrúpulos, más pseudociencia y más timo. Hay más metodologías parecidas, como Fast ForWord, The Listening Program, Earobics y el Interactive Metronome, todas con la misma ineficacia, pero esas tres son las más conocidas.El funcionamiento de todas las pseudoterapias basadas en la audición es muy similar: se colocan al niño unos auriculares y se le ponen grabaciones sonoras a lo largo de sesiones múltiples durante diferentes días. La grabación puede ser música clásica, voces familiares o sonidos distorsionados. Para evitar que un posible cliente lo pueda hacer por su cuenta en su casa, la música se altera digitalmente, normalmente modificando las frecuencias más extremas, variando frecuencias altas y bajas de una forma aleatoria o modificando el volumen en uno o los dos oídos. Para dar sensación de que se hace algo —el teatrillo siempre es importante—, se realizan pruebas sencillas al niño como audiometrías o se hacen modificaciones en la música supuestamente adaptadas a las necesidades del paciente. No hay ninguna prueba, por ejemplo, de que el gregoriano distorsionado consiga mejores resultados que el gregoriano original, pero la alteración engorda la factura. Veamos algo de estas pseudoterapias de integración auditiva.

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