Arxiu de la categoria: Evidències científiques

Nou article de la professora Dorys S. Sabando

La prestigiosa revista International Journal of Educational Research ha publicat l’article liderat per la professora del màster, Dorys S. Sabando sobre la relació entre grau d’inclusió i rendiment acadèmic realitzat en més de 600 escoles de Catalunya.

 

Enhorabona a la professora Dorys Sabando per la recerca realitzada i la seva publicació.

L’article es pot baixar gratuïtament fins el dia 10 de juliol des de la pàgina oficial de la revista International Journall of Educational Research

Desarrollo neurológico y adolescencia

EL CEREBRO AÚN NO HA MADURADO

Por qué los padres creen que los adolescentes pasan de todo (y por qué no es cierto)

CRISTINA SÁEZBoston

Ni el palo ni la zanahoria funcionan para motivar a los chavales

Tu hijo adolescente no pasa de todo. Por mucho que quiera obtener algo, ni los incentivos ni los castigos funcionan para motivarlo y que se empeñe con más ahínco en conseguirlo. El motivo no es falta de voluntad o de pereza o de pasotismo, ni mucho menos, sino una cuestión de neurociencia.

Investigadores de la Universidad de Harvard han escudriñado con escáner el cerebro de chavales de entre 13 y 20 años mientras resolvían un juego de ordenador, con el que podían ganar o perder dinero, y han visto que las regiones cerebrales implicadas en relacionar el esfuerzo que hay que hacer y en estimar el valor de una recompensa están desconectadas.

En los adultos, e incluso en niños pequeños cuando la recompensa es inmediata, funciona distinto. Investigaciones previas han demostrado cuán motivador puede ser un incentivo, sea del tipo que sea, no solo económico, para motivar nuestro comportamiento. Pero, en cambio, en la adolescencia, ni la “zanahoria” ni el palo funcionan para alentarlos a realizar un esfuerzo mayor. Esta es la principal conclusión de un estudio que recoge esta semana la revista Nature Communications.

En un experimento con chicos y chicas adolescentes, los investigadores les propusieron jugar a un juego de clasificación de planetas, en el que había preguntas más difíciles y otras más sencillas. Cada una, en función de su dificultad, comportaba una recompensa–más o menos dinero- si se contestaba bien o un castigo –pérdida de más o menos dinero- si se contesta mal. Mientras jugaban, además, los científicos miraban qué ocurría en sus cerebros mediante un resonancia magnética funcional (fMRI).

Los investigadores vieron que existía una diferencia entre la actuación de los más jóvenes, de 13 y 14 años, y los más mayores, de 19 y 20 años. Mientras que estos últimos sí eran capaces de ajustar su comportamiento en función del valor de las recompensas y los castigos, los más jóvenes eran incapaces.

Y esa diferencia de actuación se correspondía con lo que sucedía en sus cerebros: los adolescentes más mayores tenían más conectividad entre las áreas encargadas de estimar el valor de cada recompensa y de actuar en consecuencia cuando el riesgo –la cantidad de dinero que perdían o ganaban en este caso- era elevado. Sin embargo, el cerebro de los más jóvenes no mostraba esa actividad entre áreas.

“Queríamos saber si la comunicación entre circuitos del cerebro en desarrollo modela la forma en que los adolescentes se aproximan a sus objetivos”, explica a Big Vang Catherine Insel, investigadora de la Universidad de Harvard y autora principal del trabajo. “La neuroimagen –prosigue- nos ha permitido examinar cómo los sistemas del cerebro en desarrollo van emergiendo en la adolescencia para maximizar comportamientos enfocados a obtener un objetivo”.

LEER MÁS…

Jornades de Secundària i Educació Inclusiva: aclariment a unes conclusions

Sense que serveixi de precedent, crec que estic en l’obligació de fer uns breus aclariments a les conclusions d’unes Jornades a les que vaig ésser invitat, més encara quan el sindicat que les organitzava no ha complert amb la seva paraula de fer-hi constar el meu posicionament, com és obvi gens coincident amb les esmentades conclusions. Sense ànim de polèmica, però si de deixar les coses clares, adjunto aquest escrit:

Quatre acotacions a les conclusions de les VI Jornades de Secundària convocades pel Sindicat Professors de Secundària (aspepc-sps) celebrades el novembre de 2017

  1. Reflecteixen amb fidelitat l’opinió majoritària dels assistents i la seva resistència a posar en pràctica l’educació inclusiva especialment, però no només, a l’educació secundària. Però, com resulta obvi, no reflecteixen acords que em pugin incloure.
  2. La conferència que suscità més unanimitat fou la del professor Ricardo Moreno amb el títol “En contra d’una escola inclusiva”. Cal destacar que el ponent es va limitar a exposar les seves idees i opinions, però que en cap moment va aportar dades que les avalessin científicament.
  3. En contrast amb les conclusions de les Jornades, cal esmentar que cap de les investigacions disponibles a nivell internacional indica que la inclusió vagi en detriment de la qualitat de l’ensenyament, algunes diuen el contrari. Una de recent feta a Catalunya, que he tingut l’oportunitat de dirigir, amb més de 600 escoles d’infantil i primària reforça el que ens diu la recerca internacional, per bé que no hem pogut demostrar una clara superioritat de l’escola inclusiva quant al rendiment acadèmic de l’alumnat. Però en cap cas hi va en detriment.

4. Tant a casa nostra com en altres comunitats de l’estat i també a nivell internacional hi ha bones pràctiques inclusives en secundària, incloent el batxillerat i també en l’ensenyament superior, pels alumnes que hi poden accedir. Això ens mostra que, malgrat que a secundària hi ha professorat compromès amb la inclusió, amb el benefici que això suposa per l’alumnat i les famílies, encara hi ha molta feina a fer, recolzant el treball dels centres que aposten per la inclusió i sensibilitzant el professorat amb que, més enllà de l’especialitat de cadascú, ens devem als alumnes, a tots i totes les alumnes. El decret recentment aprovat, l’avaluació dels resultats, l’optimització dels recursos, la recerca i la innovació ens han de permetre construir un sistema educatiu cada vegada més inclusiu i de major qualitat.

A l’escola que construïm hi hem de projectar el món o la societat que volem.

Ignasi Puigdellívol

Universitat de Barcelona

Sabadell, 2 de desembre de 2017

Educar preguntando: la fertilidad de la interacción y el conflicto cognitivo

Sin un conflicto que nos mueva, emocione o sorprenda… es más complejo construir aprendizajes. Necesitamos un motivo. La neurociencia educativa  nos ratifica estos planteamientos.

Uno de las grandes frases que acompañan a la “nueva educación” es la que proclama como un precepto: “los docentes no estamos para dar respuestas, sino para provocar preguntas”.

 Movere

Ya la psicología clásica descifró hace tiempo cómo aprendemos: En un esquema simplificado del  algoritmo que gestiona nuestro cerebro en un proceso de aprendizaje, podemos enunciar que se compone de tres fases

 Aprendizaje = Equilibrio +Desequilibrio+Reequilibrio

El desarrollo de estas tres fases es, lo que de forma práctica, los docentes utilizamos (o podríamos utilizar) como base para crear las secuencias de aprendizaje:

conexión/información -conflicto/reflexión/investigación-creación/aplicación

Las “actividades” son el soporte físico con el que concretamos y hacemos tangibles estas tres fases. El modo con el que las llevamos a cabo, es la metodología, que nos marca el camino o proceso a seguir para conseguir las metas que nos proponemos .
Las metodologías de corte activo también son una de las banderas de la nueva educación. En su objetivo no está tanto en la transmisión de conocimientos, como en la puesta en práctica de esos conocimientos con un fin determinado.
Se caracterizan por considerar al alumnado, no como  recipiente de información, sino como “agente” de creación de conocimiento, para lo que es necesaria la idea de la aplicación del conocimiento , poniendo el foco en «qué sé hacer con lo que sé». Además, convencidos que para construir conocimiento hay que “mover” la máquina. “Movere”  decían los latinos. Sorpresa, emoción, motivación hacia… comentamos ahora.

La creación de  conflicto cognitivo en el  alumnado

Sin un conflicto que nos mueva, emocione o sorprenda… es más complejo construir aprendizajes. Necesitamos un motivo. La neurociencia educativa  nos ratifica estos planteamientos.

Así de simple…¿o no?

Porque no es fácil crear el clima de duda para una generación de docentes cuya misión ancestral ha sido generar certezas. En última instancia los alumnos están dispuestos a que les digamos sobre qué dudar, pero no están acostumbrados a dudar.
Llevamos muchos años sin guiar “con sistema” a nuestro alumnado hacia clasificación, registro, tabulación… de la información, así como las técnicas de análisis de la misma; sin provocar.la reflexión, la comparación y la duda sobre teorías que se dan por asentadas; sin alentar la curiosidad por indagar y descubrir; sin diseñar modelos de actividades para investigación; sin tradición de proporcionar técnicas de búsqueda de evidencias sobre un tema o concepto; sin valorar los procesos seguidos para extraer sus propias teorías o conclusiones (por erróneas que sean).
Llevamos demasiados años de educación sin promover la enseñanza de muchos aprendizajes esenciales…

Y, quizá este es el papel más ajeno asignado a los nuevos docentes de lo que hemos venido haciendo habitualmente, el rol más raro que se nos ha encomendado: no transmisores , sino orientadores o guías de los aprendizajes.
Estamos descolocados al saber que nuestra misión no es la de preguntar sobre aquello que explicamos momentos antes, o días anteriores. Ni tan siquiera responder a las preguntas sobre los conceptos que nos hacen los alumnos. Es difícil convencernos de que no es necesario tener respuestas exactas a las dudas del alumnado sobre cualquier contenido. Es complejo comprender que el primer investigador debe ser el maestro. Nos quedamos fuera de juego al entender que nuestra misión es “darles pistas” y promocionar caminos para que “aprendan a aprender”.
La dificultad es cómo gestionar: saber, saber profundo y comprensivo, saber para qué, saber cómo y saber hacer. Para ello, sin duda, la interacción y práctica con otros, la perseverancia, la repetición y uso cotidiano… son aliados esenciales.

“Cuando explicas algo, aprendes más que cuando te lo explican a ti”

Entrevista a David Bueno i Torrens. Neurocientífico

La neurociencia debe enseñar qué pasa en el cerebro y dejar sitio a la pedagogía para que ella explique cómo organizar los aprendizajes.

David Bueno es un neurocientífico, profesor e investigador de la Universidad de Barcelona, que lleva investigando 30 años sobre el funcionamiento del cerebro. Desde hace una década ha puesto su mirada en cómo este órgano aprende, desde el nacimiento y en su paso por el sistema educativo. Toda esta experiencia es la que le ha dado pie a escribir el libro Neurociencia para educadores (editado por Octaedro y la asociación Rosa Sensat. La versión en catalán la editó Rosa Sensat).

Flexibilidad es una de las palabras clave. Para poder cambiar de camino por ejemplo a la hora de estudiar. Otras son aprendizaje colaborativo y cooperativo, aprendizaje basado en problemas o proyectos… Un libro pensado, sobre todo, para que maestras y maestros, docentes, tengan un acercamiento a la forma en la que el cerebro se construye y aprende, tomen más conciencia de la importancia de su labor para la formación de las personas, y también para que sepan cómo, conociéndose a sí mismas y a sí mismos, pueden mejorar su práctica en el aula.

¿Por qué este libro?

Porque llevo 10 años trabajando la aplicación de la neurociencia a la educación. En neurocuencia llevo 30 años. Me di cuenta de que estábamos en un momento en el que ya teníamos suficiente conocimiento para empezar a llevarlo a un aspecto práctico, no dejarlo solo en el laboratorio, y que además fuese útil. Tenemos un cuerpo suficiente de conocimiento, primero, para influir en la educación y, después, para que los pedagogos puedan afinar más todavía sus propuestas.

La neurociencia dice el qué y la pedagogía el cómo. ¿Quieres mantener la distancia?

Creo que debe ser así. Una cosa es saber cómo funciona el cerebro y otra es cómo lo aplicamos en el día a día en el aula. Los científicos no sabemos de pedagogía. Cada uno en su sitio, con comunicación.

¿Cómo debería ser esta comunicación?

Desde ya los estudios de pedagogía y de formación del profesorado deberían incluir una asignatura de neurociencia. Saber cómo funciona el órgano con el que van a trabajar. Van a trabajar con su cerebro y para el cerebro de sus alumnos. Y después, en encuentros, congresos, sesiones interdisciplinarias.

Dices que los aprendizajes contextualizados impactan más sustancialmente en el cerebro.

La idea es que cualquier aprendizaje, para que quede bien fijado en el cerebro necesita: 1, de las emociones; y 2, cuanto más amplias sean las conexiones que lo mantienen mejor implantado queda y con más eficiencia se puede usar.

El aprendizaje contextualizado, como incorpora el contexto, lo que hace es obligar al cerebro a hacer más conexiones hacia otros sitios, con lo que favorece estos aprendizajes. El aprendizaje cooperativo tiene como ventaja que, como se hace en grupo, en sociedad (no todo es en grupo, eh, hay que entenderlo bien) activa más el cerebro, todo él. Esto favorece redes neurales más amplias.

La necesidad de aceptación influye en el aprendizaje…

El cerebro busca, por encima de todo, encajar. Y todo lo que le lleve a encajar es útil. Lo primero que busca un niño, una niña, cuando nace, es la mirada de los demás, es entender qué significan las miradas. Cualquier alumno, cuando le das un ejercicio corregido, antes de mirar la nota, lo primero que busca es la mirada. Si es de aprobación o no. (En el libro se describe un experimento sobre las miradas del profesorado de Matemáticas sobre niñas y niños y el impacto que esto tiene en los menores a la hora de enfrentar la materia).

¿Por qué los docentes deben conocer cómo funciona su cerebro?

Si conoces cómo funcionas tú, es más fácil empatizar con los demás. Pero además es una de las maneras de comunicar, de enseñar aptitudes es mediante el ejemplo. Puedes explicar cómo sumar o multiplicar, pero ¿cómo enseñas a estar atento? Con el ejemplo.

Me gusta decir que si un profesor entra en el aula con motivación automáticamente motiva. No es la panacea, pero es una pequeña semilla de motivación. Si el docente se conoce a sí mismo, si reconoce cuándo no está motivado y encuentra la forma de motivarse, no solo se ayuda a él, ayuda a sus alumnos.

Cuál es el papel de la motivación en el aprendizaje?

La motivación es solo más energía para el cerebro, nada más que esto. Más oxígeno y más glucosa, lo que significa que el cerebro puede funcionar con más eficiencia y más rato sin cansarse. Además activa los circuitos de recompensa. Lo que hace que te sientas a gusto con lo que estás haciendo. Ya no estudias solo por obligación, sino porque te lo pasas razonablemente bien.

¿Se puede trabajar esa motivación?

Hay que trabajarla. En los niños pequeños surge sola, cualquier cosa es nueva y entusiasma. Los adolescentes deben aprender a auto provocársela; los adultos somos capaces de automotivarnos por algo que nos interesa o queremos hacer. Tal vez, la edad más difícil es en medio. No controlan la automotivación y la vida ya no es nueva. Ahí es donde el profesor, con su ejemplo, es clave.

¿Hay relación entre el abandono temprano y la motivación? Desde la sociología se habla de desenganche. 

Es lo mismo que el apagón emocional.

¿Por qué se produce?

Cuando no encuentras sentido a lo que estás haciendo, y además te supone una carga emocional, de miedo a suspender, a que me riñan… Nadie enseña con miedo, nadie asusta a sus alumnos, pero el miedo es sutil. Eso no significa que no se pueda suspender a la gente. Pero un suspenso visto como un fracaso genera miedo, inseguridad. Visto como no lo he hecho bien pero lo podré hacer mejor… incrementa la confianza, el truco está ahí.

Hay cosas que memorizas, como la lista de los Reyes Godos o las tablas de multiplicar. Pero también hablas en el libro de que hacen falta estrategias diferentes. Repetir sí, pero…

Por eso siguen siendo tan necesarios los pedagogos. Yo, desde la neurociencia puedo decir que la repeticiones siempre iguales frustran al cerebro. Explicar las tablas de multiplicar más que 4 por 4 son 16 no tienen ningún sentido para el cerebro.  ¿Qué estrategias usas? Tienen que hablar los pedagogos.

Escribes que la letra con sangre entra. Las emociones, sean las que sean, son necesarias para el aprendizaje.

Excepto el miedo excesivo, que bloquea. Las emociones en general ayudan; lo que pasa es que el resultado es muy distinto. Usar el miedo genera cerebros que no van a ser transformadores. Porque transformar significa cambiar, y cambiar significa aprender, y aprender significa miedo. En cambio, usar la alegría, la confianza, y la sorpresa genera cerebros, personas, que afrontan los retos con alegría, valga la redundancia.

Ante quien te diga que los docentes solo son transmisores de conocimiento, de instrucción…

Bueno, es una parte, pero no la única. El profesor no solo debe transmitir conocimiento,también procedimientos, emociones, actitudes ante el aprendizaje… Eso que está tan de moda de aprender a aprender, eso lo transmite el profesor.

Un docente que no cambia, que no innova, transmite a los alumnos que lo que aprendan hoy, no lo cambias jamás. El que innova, el que se equivoca y rectifica, transmite que lo importante no es tanto lo que aprendes hoy como la capacidad de ir cambiando según las necesidades te lo exijan.

LEER MÁS…

Educación: ¿Somos caldo de cultivo para las pseudo-ciencias? Dudosos cursos de Educación Holística basados en métodos “new age” en la UNED

La Universidad Nacional de Educación a Distancia ha organizado un curso sobre Educación Holística basado en métodos ‘new age’. Estos son sus fundamentos

Si creía usted, querido lector, que el sector de la medicina es el único en la que la pseudociencia campa a sus anchas, es porque no le hemos invitado aún a asomarse al de la educación. Encuadrada dentro de las ciencias sociales, las exigencias en nuestro país para la introducción de nuevos métodos educativos son muy laxas en lo que a eficacia probada y evidencias sólidas se refiere.

Eso hace que proliferen métodos que no solo no han demostrado su eficacia, sino que combinan conceptos pseudocientíficos con otros casi mágicos.

La UNED impartió esta semana un curso dedicado algunos de estos métodos. Son unas Jornadas sobre Educación Holística, con un precio de matrícula de 90 euros (o 50 si se quiere acudir solo uno de los dos días) que tiene como objetivo “ofrecer una visión holística de las necesidades educativas de los niños de hoy”.

Método ASIRI y los “niños índigo”

Uno de los pilares de estas jornadas es el método ASIRI, desconocido en España a pesar de que aseguran llevar ocho años de difusión por América y Europa. Fue creado en Perú (de hecho ‘asiri’ significa “sonrisa” en quechua) por Ivette Carrión, educadora psico-espiritual, masoterapeuta y reikista.

Este método está basado en la idea de los “niños índigo“, un concepto pseudocientífico de la ideología ‘new age’ para referirse a niños que irían un paso más allá en la evolución humana desde un punto de vista espiritual y mental: más creativos, más sensibles, más intuitivos, menos dados a la disciplina escolar y al aprendizaje reglado.

LEER MÁS…