Arxiu de la categoria: Maltractament infantil

Expressions de l’abús sexual: video, dibuixos infantils i curt-metratge

Els monstres de casa meva

Un projecte mallorquí mostra el patiment de nens que han sofert abusos sexuals

El projecte Els monstres de ca meva pretén conscienciar sobre el maltractament infantil. Iniciat a Mallorca amb un documental, després se’n va fer una exposició, de la qual ens cedeixen 14 dibuixos de nens d’entre 5 i 15 anys que han patit abusos sexuals. Terapeutes, psicòlegs i educadors els han ajudat a treure el dolor i la impotència que carregaven a dins.

Marta Hierro, directora del projecte juntament amb Alberto Jarab, ens ho explica: “És dur perquè hi ha molt de patiment. Però tot i això en pots sortir enfortit, és un tema de resiliència. Hi ha molta gent que ha patit abusos sexuals, fins i tot entre els coneguts. És molt normal però no es diu, perquè és un tabú. Perquè el nen pugui tirar endavant no hi ha d’haver silenci, sinó diàleg. Han de poder-se manifestar i demanar ajuda. Una forma de superar el dolor és aquesta: la narració.”

1. Javier, 6 anys. Té declaració de risc des dels 4 anys i viu en un centre de menors des de fa uns mesos. Els seus pares estan separats i tenen greus conflictes entre ells. El pare va complir un any de presó per violència de gènere contra la mare. La mare pren metadona i està en tractament per problemes de salut mental. Els pares s’han fet greus acusacions i han presentat denúncies d’abús sexual al nen. Javier es dibuixa a ell mateix, un dia de pluja. Afegeix un cotxe que sembla que l’estigui atropellant, conduït pels pares. Al costat pinta una casa sense finestres on diu que viuen el pare, la mare i ell.

2. Víctor, 7 anys. Abusat als 4 anys pel seu pare. Ara està tutelat. Dibuixa a la pissarra el que el seu pare volia que li fes, en aquest cas, una fel·lació. La línia que surt de la boca a la zona del genital representa la llengua.

3. L’Andrea té 10 anys. Ha patit abusos sexuals en l’àmbit familiar. Dibuixa d’una forma senzilla on li tocava l’abusador i com ella l’havia de tocar. L’Andrea està avergonyida perquè ha de parlar sobre el que li ha passat. Arriba a l’acord de no parlar, sinó d’escriure al paper “sí” o “no” a les preguntes que li fan.

4. L’Andreu té 8 anys i ha patit abusos des dels quatre anys pel seu padrastre. Es dibuixa a ell mateix amb cara de pànic i marcant especialment els botons de la camisa i la cremallera dels pantalons.

5. L’Andreu expressa amb colors i traços forts la ràbia que sent.

6. Marcos, 9 anys. Ha sofert reiterades agressions físiques i sexuals per part d’un company d’escola. En aquest dibuix representa el seu agressor amb un cap petit, les mans grans i detalls a la roba, especialment la cremallera del pantaló, que recorda haver-se vist obligat a baixar-la en un episodi d’abús.

7. L’Elisa té 7 anys. Va patir abusos sexuals en l’àmbit familiar. El psicòleg li demana que dibuixi com se sent respecte als abusos. Es dibuixa a ella mateixa cridant, sense cos i amb els ulls i la boca oberts, expressant la por que sentia quan patia els abusos.

8. Toni, 6 anys. Ha patit abusos sexuals en l’àmbit familiar. Quan li demanen la descripció de l’abusador, diu que és un monstre.

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Compareixensa de la professora Noemí Pereda al Senat per defensar la conveniència d’una llei per a l’erradicació de la violència contra la infància

El passat dijous 12 la Dra. Noemí Pereda, professora del Màster, va ser convidada a comperèixer davant la Comissió de Drets de la Família, la Infància i l’Adolescencia del Senat a informar sobre els processos de victimització infantil i juvenil, com a conseqüència del maltractament i abús sexual.

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La seva intervenció va ser lloada pels representants de tots els Grups, tant per la qualitat i pertinència de la informació proporcionada com per la claredat i síntesi de la pròpia exposició. Destacarem aquí només alguns fragments significatius de l’exposició de la Dra. Pereda:

Nos encontramos ante un grave problema de salud pública que afecta a un número muy importante de niños y niñas de nuestro país. Así la violencia contra la infancia no es un problema privado sino que se convierte en un problema social y dudarlo es no saber interpretar las cifras que, estudio tras estudio, nos muestran el dolor y el sufrimiento de muchas víctimas.

Debemos configurar una ley que permita proteger a niños y niñas de toda forma de violencia, y especialmente aquellos niños y niñas más vulnerables. Porque si analizamos grupos de menores de alto riesgo, los que se encuentran atendidos en centros de salud mental bajo la tutela del sistema de protección o en el sistema de justicia juvenil, un 99,8% reporta haber sido víctima de la violencia. En este caso, la exposición a violencia familiar y comunitaria es la forma de victimización más frecuente

Es necesario que desde la escuela se trabajen sus derechos [de los niños y niñas], como se insta en la Convención Internacional de los Derechos de la Infancia, ratificada por España hace más de 25 años.

Las asociaciones y servicios de ayuda a víctimas menores de edad deben ser de fácil acceso para los niños y niñas y darse a conocer en su entorno, para que sepan a quien recurrir si en algún momento son víctimas, y así la violencia no reste en la intimidad del núcleo familiar

Es fundamental que la universidad asuma su responsabilidad en este tema y ofrezca una formación especializada en la prevención y el tratamiento de la violencia en la infancia en aquellos estudios más vinculados con este tema, como son magisterio, psicología, medicina o derecho, entre otros.

Una mayor coordinación entre ellos [profesionales] también sería de gran ayuda para evitar la “victimización secundaria” que muchas niñas y niños sufren al estar en un sistema que no los cree, que no está preparado para atenderlos y que no tiene ni protocolizadas las competencias específicas de cada profesional.

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La revolución educativa será por amor, o no será

Basta con detenerse un poco a ojear las noticias y artículos relacionados con educación para darse cuenta de que el amor pincha poco y corta menos en esto de la «innovación educativa»

Albert Camus creció en un barrio obrero de Argel. Su padre había muerto cuando él tenía solo once meses, y su madre –pobre, sordomuda y analfabeta– tuvo que criarlo con la única ayuda de una abuela poco dada a sensiblerías. A simple vista nadie podría haber presagiado el brillante futuro que le esperaba a ese chico salido de los arrabales. Pero cuando a sus cuarenta y cuatro años recibió el Premio Nobel de Literatura, Camus escribió una carta. Era una carta de agradecimiento: «Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, no hubiera sucedido nada de esto». Dirigía estas palabras a Louis Germain, el maestro de escuela que tanto había confiado en él y le había ayudado a abrirse camino.

Una palabra maldita

Cuando era adolescente discutí con una compañera de clase. Ella trataba de convencerme de que no había razones para preocuparse por el agujero de la capa de ozono. No había –y esto era lo que a mí más me irritaba– razones para el compromiso. No había necesidad de cambiar, no había necesidad de cuidar. Antes de que nos afectara a nosotras –me decía– los científicos le encontrarían arreglo. La tecnología, seguro, nos iba a sacar del entuerto.

Aquella conversación me vino a la mente casi treinta años después, al leer Mal de escuela, un libro sobre todo honesto en el que Daniel Pennac narra sus días de estudiante y su experiencia como profesor: «Entre maestros está mal visto hablar de amor», recuerda. «Intentadlo y veréis, es como mencionar la soga en casa del ahorcado».Y qué razón tiene: basta con detenerse un poco a ojear las noticias y artículos relacionados con educación para darse cuenta de que el amor pincha poco y corta menos en esto de la «innovación educativa». Da igual lo profundo que sea el hoyo en que está metido nuestro sistema educativo, lo único que al parecer nos sacará del entuerto –esta vez también– son las competencias digitales, el flipped classroom, el desarrollo del talento y el ABP.

No es la primera vez que la tecnología –ese nuevo dios de una sociedad mecanizada– suplanta al amor en las vidas de los niños. En Europa y Estados Unidos, durante el periodo de entreguerras, muchos bebés recién nacidos terminaban en orfanatos e instituciones benéficas. Casi todos morían en su primer año, por causas que se atribuyeron primero a la malnutrición y más tarde a las infecciones. En los hospitales y orfanatos se implementaron entonces medidas higiénicas para evitar contagios, entre ellas la de aislar a los niños en cubículos y no tocarlos más que lo estrictamente necesario. Pero a pesar de que su alimentación era buena y su higiene rigurosa, los bebés y niños seguían enfermando y muriendo. Un pediatra llamado Harry Bakwin, basándose en sus observaciones y su intuición, decidió cambiar estas prácticas. Sustituyó los letreros que solicitaban al personal sanitario que se lavara las manos antes de entrar en la planta infantil por indicaciones como esta: «No entre en la guardería sin tomar en brazos a un bebé». De inmediato, las tasas de infección comenzaron a bajar 1 .

Bakwin había sido capaz de empatizar con una necesidad profunda de los bebés y de los niños: la conexión emocional con otro ser humano expresada a través del contacto físico, de las caricias y las sonrisas. Algo que, en el caso de una criatura, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Ningún médico de aquella época hubiera imaginado siquiera que una situación de estrés crónico podría debilitar nuestro sistema inmunitario y conducir a la muerte 2 . Pero así era: en los orfanatos y los hospitales, los bebés, sin amor, morían de tristeza.

En ese entonces, los niños y niñas no tenían la consideración de «personas», y por eso no se creía que el trato que recibieran por parte de los adultos fuera determinante en su desarrollo. A mediados del siglo XX, la psicología aún giraba en torno a dos visiones enfrentadas: la teoría de los impulsos de Freud y el conductismo. Ninguna de ellas daba demasiada importancia a las relaciones humanas. Y fue en este contexto tan hostil en el que un psicólogo llamado Harry Harlow se propuso dejar bien claro lo importante que es el amor.

Harlow, en su laboratorio de primates de la Universidad de Wisconsin, estaba tratando de poner coto a las infecciones que diezmaban su comunidad de monos Rhesus. Llegó a una solución muy sencilla: aislar a los monitos en jaulas individuales de alambre desde recién nacidos. Pero se dio cuenta de que solo sobrevivían aquellas crías cuyas jaulas estaban recubiertas de una tela acolchada, una tela a la que los monitos se aferraban como si, literalmente, les fuera la vida en ello.

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La ONU llama la atención a España por descuidar la protección de la infancia

El Comité de los Derechos del Niño pide que se alargue la prescripción de los delitos de abusos sexuales

En un informe, Naciones Unidas muestra su “seria preocupación” por los recortes presupuestarios

La Organización de Naciones Unidas (ONU), tras analizar el grado de cumplimiento por parte del Estado español de la Convención de los Derechos del Niño, ha elaborado un duro informe que detecta fallos preocupantes en la protección de la infancia. Considera insuficientes las inversiones actuales, denuncia que está aumentando la desigualdad y observa graves disfunciones en el sistema de prevención de la violencia y de los abusos sexuales que sufren los menores de edad.

Crítica a la prescripción española de los abusos

Sobre este último punto, el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas aconseja adoptar medidas concretas para luchar contra la pederastia. La primera de ellas es “alargar” el tiempo de prescripción de los delitos sexuales que sufren los niños. En España, las víctimas disponen de un tiempo muy limitado para denunciar a sus agresores. Una anomalía que no existe en países como Estados Unidos o Irlanda y que impide a menudo que los pederastas sean juzgados. Algo que quedó patente con el ‘Caso Maristas’, destapado por la investigación periodística de este diario, en el que 11 de los 12 docentes que fueron denunciados por exalumnos de dos colegios religiosos de Barcelona se libraron de ser juzgados porque sus delitos habían prescrito.

El informe también recomienda “la creación de un registro único de pederastas” y “mejorar” los canales que existen para que los menores se atrevan a denunciar que están siendo asaltados sexualmente, algo decisivo para que aflore la verdadera magnitud de este problema. Asimismo, la ONU dice que el Estado debería investigar “proactivamente” los casos de abusos sexuales de los que tenga constancia, perseguir que se juzgue adecuadamente a los culpables y asegurarse de que las sanciones sean apropiadas cuando estos sean condenados.

El informe también cree que la justicia española debería tomar más precauciones para proteger a los menores que se encuentran inmersos en procesos judiciales, “reduciendo los periodos de espera para testificar” y garantizando que estas víctimas no tendrán ningún contacto con los adultos que han abusado de ellas durante la fase de instrucción y la celebración de la vista oral.

“Seria preocupación”

El informe, que se redactó tras una sesión celebrada en Nueva York el pasado 22 de enero, consta de 17 páginas que incluyen 54 puntos distintos, como el dedicado a las lagunas existentes en materia de prevención del maltrato sexual infantil. El documento hace constar al gobierno español la “seria preocupación” por la baja inversión que realiza en protección de la infancia. Esta “ha sido inadecuada para paliar el impacto negativo de la grave crisis económica y social que comenzó en 2008, incrementando los niveles de pobreza desigualdad“.

El informe denuncia “el impacto negativo de los recortes en inversión pública para la implementación de la Convención, particularmente en niños con discapacidades o en situación de marginalidad (…) y especialmente en educación, sanidad, vivienda y protección social”.  “Especialmente en el nivel autonómico”, donde además, hay “casos de niños viviendo en chabolas e infraviviendas, especialmente de la etnia romaní y de origen migrante”.

“El comité está seriamente preocupado porque los indicadores de exclusión social, pobreza y desigualdad se han incrementado mientras la inversión en medidas de protección social de la infancia continúan muy por debajo de la media europea“, señala el documento.

Medidas urgentes

Es por ello que el comité urge a España a tomar medidas para que todas las comunidades autónomas realicen una evaluación integral de las necesidades presupuestarias de la infancia a fin de redistribuir los recursos para responder correctamente a los derechos de los niños e incrementar los destinados a educación y provisión de servicios públicos.

Quiere que el Estado simplifique los procedimientos para que las familias con niños en situación vulnerable puedan acceder a una adecuada protección social en formas diversas, “como ayuda económica o servicios de acompañamiento”, que se incremente el personal que recibe y tramita estas solicitudes, aumente la inversión pública para estos fines y también la provisión de viviendas y servicios básicos para estas familias.

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