Arxiu de la categoria: Igualtat de gènere

¿Cómo hablar con los niños de sexualidad (y abusos)?

Familias y especialistas reclaman educación sexual y afectiva desde la infancia con el fin de acompañar a las niñas y niños en la construcción de identidades y sexualidades sanas y libres de violencias

La escena pasó tal que así. Una madrugada, Anna, de 7 años, había trepado por la cama de sus padres. Ya por la mañana, cuando madre e hija se desperezaban en ese clima de tibia y apacible pereza, la niña se puso rígida. Y como si de pronto una ola oscura le hubiera anegado los pensamientos, soltó a quemarropa: “Mama, yo no quiero que me violen”. ¿Que no quieres qué?, se despertó de golpe la madre. “Que me violen”, repitió la niña, sollozando. ¿Me puedes explicar tranquilamente qué quieres decir?, le pidió la mujer. Y entonces Anna le contó que un compañero había llegado un día a clase hablando de violaciones. Y que por lo que ella había llegado a entender –y lo había hecho de forma bastante ajustada– no quería que aquello le pasara jamás.

La madre, que nunca imaginó que ese tema pudiera llegar como un puñetazo antes de las siete de la mañana, intentó calmarla. Le pareció insoportable que la niña creciera con la idea de que algo así pudiera ocurrirle y le dijo que tranquila, que durante muchos años no se había hablado de este asunto y que no se había creído a las víctimas, pero que ahora ya se estaban poniendo todos los medios para que no pasara más.

La mujer logró serenar a la niña –y eso, en aquel momento, ya fue bastante–, pero desde entonces se pregunta si con mentiras piadosas se ponen realmente los cimientos de la educación afectiva y sexual que los expertos reclaman ya desde la primera infancia con el fin de que las identidades y sexualidades se construyan de forma sana, y también como cortafuegos contra las agresiones y abusos sexuales, la LGTBIfobia y las relaciones abusivas a partir de la adolescencia.

Con mayor
o menor conciencia,

coinciden las expertas, educamos en afectos y sexualidad desde el nacimiento

“Toda la violencia que está aflorando y cuyos ecos también llegan a la infancia no está siendo acompañada de educación sexual y afectiva, y eso es como empezar la casa por el tejado –apunta la sexóloga Lupe García, de Sexducacion, sobre el episodio de arranque–. Para prevenir la violencia, primero debemos dar una visión positiva del amor y la sexualidad, tenemos que hablar con las niñas y niños, por ejemplo, del cuerpo, de cómo es, de que es solo suyo, de que lo tienen que cuidar, y también de los afectos, de lo que les gusta y lo que no en un sentido amplio, y animarles a que lo expresen”.

Y la única forma de garantizar el acceso de la población a la educación sexual, derecho reconocido por Naciones Unidas, es a través de la escuela, añade la psicopedagoga Mirta Lojo. “Lo terrible es que aún tengamos que justificar su necesidad, cuando deberían ser los poderes públicos los que explicaran por qué no lo hacen”.

De hecho, fruto de la presión social, el Ministerio de Educación tenía una propuesta ahora paralizada y el Departament d’Educació está trabajando en un proyecto. Al fin y al cabo, coinciden las expertas, si ese vacío no lo llenan de forma adecuada las escuelas y las familias, lo harán los amigos, los titulares a quemarropa, los cuentos, las canciones y el ‘villano oficial’ de este asunto, el porno ‘mainstream’, con su capacidad para formatear lo que es ‘normal’ y deseable y lo que no, y sus violaciones grupales y sus harenes de mujeres de rostro aniñado que se entregan entre azotes a la eyaculación masculina (nota: de cada 10 vídeos demandados, siete contienen violencia explícita).

“En secundaria ya vamos tarde”

Que la educación sexual no debe comenzar en secundaria –con talleres que se imparten en los institutos y que, en el mejor de los casos, van un poco más allá de prevenir el riesgo de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual– es un estribillo compartido por las especialistas. Y no solo porque, en el caso del alumnado LGTBI, estos espacios pueden funcionar como salvavidas para personas que posiblemente sientan que llevan años hundiéndose. Asegura Lojo que en secundaria “ya vamos tarde” porque a menudo los adolescentes deben desmontar, pieza a pieza, “una visión del mundo y de las relaciones que ya está contaminada por sesgos de todo tipo desde las primeras edades”.

Conocer bien el cuerpo

¿Cuándo empezar, pues? Con mayor o menor conciencia, coinciden las expertas, educamos en afectos y sexualidad desde el nacimiento. “Lo hacemos, por ejemplo, cuando acariciamos al bebé –dice Lojo–, cuando reconocemos sus deseos y necesidades, o cuando más adelante fomentamos la escucha activa y el respeto por las personas que lo rodean”. Así, antes de alcanzar la pubertad se debería conocer –al igual que la reproducción– cuándo los chicos entran en la edad fértil, las distintas etapas de la sexualidad femenina y, por supuesto, el ciclo menstrual. Y desde edades tempranas también es importante que conozcan su cuerpo y todas sus partes. Incluyendo las genitales. El pene. La vulva. El clítoris. “Todo tiene nombre y todo se debe nombrar“, apunta la sexóloga, que en sus talleres de secundaria se encuentra con un grueso de adolescentes con miedos, desinformación y “un completo desconocimiento, sobre todo entre las chicas, muy inmersas en la idea del amor romántico, de su anatomía y fisiología del placer”, a pesar de que ya puedan estar manteniendo relaciones sexuales.

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Soy mujer, soy asperger, soy esa desconocida

Condenada al olvido en investigaciones, estadísticas y diagnósticos, la mujer asperger ha sufrido la ignorancia de la sociedad sobre un trastorno del que solo se habla en masculino y se siente sola ante un entorno que la percibe fría o insensible; indiferente a su pareja o desentendida de sus hijos; soberbia en su trabajo o retadora con sus superiores.

La sociedad desconoce que la alexitimia es una característica del síndrome de Asperger que consiste en la dificultad para reconocer las emociones y los sentimientos de los demás y expresar los propios.

También ignora que la mujer asperger no entiende las reacciones de los demás, y que tampoco comprende el odio que desata frente a unos comportamientos que ella no percibe como insensibles, y sufre y siente angustia y ansiedad, y puede incluso padecer trastornos alimentarios.

La mujer asperger suele ser además víctima de acoso escolar o laboral o de abuso físico y sexual.

Carmen Molina, gestora cultural, másters en patrimonio histórico e industrias culturales, 56 años y dos hijos, sabe muy bien de lo que habla cuando resume de esta forma, en entrevista con EFEsalud, el doble estigma que sufren a diario las mujeres que como ella padecen este síndrome del espectro autista.

“A mi me diagnosticaron dos veces: la primera con 6 años cuando mis padres vieron que fuera de casa no hablaba nunca y me llevaron al médico pero no se creyeron el diagnóstico porque tenían en su mente el estereotipo del autista muy afectado intelectualmente ….y nunca se volvieron a preocupar del asunto”.

La segunda vez, tenía cuarenta y tantos años y ocupaba un puesto directivo en el que sufría episodios de conflicto laboral.

“Mi jefa, experta en comunicación, se dio cuenta de que no era capaz de comunicarme como el resto de la gente y que los problemas que tenía se debían fundamentalmente a esta circunstancia. Me planteó que podría ser asperger”.

El diagnóstico de un médico se lo confirmó.

“El lenguaje asperger implica una comunicación basada en la literalidad. No se comprenden los dobles sentidos, las ironías y las frases hechas. La comunicación se basa en la transmisión de información y datos, no en la emoción”.

¿Qué ve la sociedad en la mujer asperger?

“Pues ve que habla bruscamente, es amenazante, no entiende lo que se le dice, que es soberbia y retadora. Es irrespetuosa con sus superiores. Habla cuando tiene que callar, no entiende lo que se le demanda y es persistente en sus argumentos”.

“Y en los ambientes laborales no se aceptan conductas excesivamente asertivas en las mujeres, mientras que son consideradas un valor en los hombres”.

“Esto conlleva un aumento del riesgo de acoso laboral. La ceguera social que padecen los asperger afecta a dos ámbitos principales: por un lado impide apreciar la comunicación no verbal; por otro, impide reconocer y comprender las estructuras jerárquicas sociales”.

¿Qué siente la mujer asperger?

“Siente que decir lo que piensa no es una falta de respeto, que no debe ser castigada por no mentir ni fingir. No entiende por qué las características apreciadas en un hombre son consideradas retadoras cuando se trata de una mujer.”

Carmen, personalmente, confiesa que estaba “desesperada” porque pensaba que sus subordinados no se enteraban de nada.

Tenia un puesto relevante y bastante gente a su cargo pero le costaba mucho trabajo engarzar el equipo y no sabía por qué.

Carmen Molina es hoy presidenta de CEPAMA, una organización recién creada para la promoción y apoyo de las mujeres autistas/asperger como ciudadanas de pleno derecho en la sociedad, que reivindican reconocimiento y respeto.

“Nosotras (las mujeres asperger) manejamos un lenguaje muy funcional sin ningún tipo de matiz social y entonces da la sensación a los otros de que eres una persona excesivamente directa e incluso dictatorial.Eso genera muchos rechazo en tu entorno pero tú no te das cuenta, porque no eres consciente”.

“Y además te sorprende que te digan que eres egoísta y no sientes afecto cuando tu piensas que es todo lo contrario”.

Carmen Molina ha tenido cuatro parejas a lo largo su vida y ahora sabe que el desconocer que era asperger influyó en estas relaciones.

“La mujer asperger no comprende por qué crea disgusto en los demás, no quiere herir y no entiende por qué su pareja se siente herido. A menudo se siente ridícula e insegura”.

“Tenemos muchos problemas con el tema del tacto, nadie nos puede tocar. Así que imagínate como se lo explicas a tu pareja sin saber además que se debe a tu síndrome”.

“Ese rechazo hacia el contacto físico es con cualquier persona. El tema fíjate si es importante que la primera vez que le dí un abrazo a mi hijo mayor, él tenía la friolera de 19 años”.

“Como a mí me dolía que me tocaran pues no no lo hacía y cuando me quedé embarazada del segundo empecé a leer libros de pedagogía y sobre el cuidado de niños y me enteré de la importancia del contacto físico”.

Una representación teatral

“Yo, por ejemplo, también tenía un rechazo natural a cualquier tipo de relación social, lo que genera muchos problemas a nivel familiar porque no quieres ir a bodas o a celebraciones, cumpleaños ni de lejos, no aceptas regalos, y claro todo este tipo de cosas cuando convives con una pareja neurotípica pues te genera problemas”.

Este tipo de celebraciones “te generan tal nivel de ansiedad que no puedes soportarlos bien por sobrecarga sensorial, porque sensorialmente tenemos mucha hipersensibilidad”.

“Es muy difícil estar en un sitio con ruido, con gente, con muchas conversaciones, y la gente te habla, y tú no sabes seguir una conversación social.. solo entiendes la que transmite datos e información objetiva”.

“El problema radica en que cuando tu decides entrar en esa conversación social lo que haces es una representación teatral y claro cualquier persona que estuviera 24 horas representando un papel que no es el suyo enfermaría, y eso nos pasa a nosotras”.

“Y por ejemplo si un día tengo que dar una charla o ir a un evento, al día siguiente me tengo que acostar…, pierdes toda la energía e incluso llegas a tener ansiedad crónica”.

La sociedad, defiende Carmen Molina, “tiene que saber que debe ser un camino de acercamiento por ambas partes por eso es tan importante dar visibilidad a las mujeres asperger”.

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Per una igualtat efectiva de gènere en el món laboral

Islàndia obligarà les empreses a demostrar que homes i dones cobren el mateix

És el primer país que imposarà sancions per la diferència salarial per gènere

El país nòrdic és pioner en polítiques d’igualtat de gènere (Reuters)

Islàndia s’ha convertit en el primer país en obligar per llei les empreses a no pagar més als homes que a les dones per feines de la mateixa categoria. Una llei, en vigor des de l’1 de gener, que estableix que tant les empreses privades com les públiques de més de 25 treballadors han d’obtenir un certificat d'”igualtat salarial”, després de sotmetre’s a auditories. La norma estableix sancions per a les organitzacions que ho incompleixin.

El país nòrdic, capdavanter en polítiques de la dona, prem així l’accelerador conscient que encara falta camí per recórrer. Es marquen el 2022, per acabar amb la bretxa salarial, en un país on, tot i estar per sobre de la mitjana mundial, només el 38% dels parlamentaris són dones, com la primera ministra, Katrín Jakobsdóttir.

Amb aquesta i d’altres mesures, Islàndia encapçala també el rànquing mundial en igualtat de gènere, segons un informe del 2017 del World Economic Forum.

Investigadors en igualtat de gènere s’han felicitat per la mesura i esperen que la legislació islandesa animi altres països a abordar mesures contra aquesta diferència salarial.

Les dones islandeses han lluitat amb insistència al carrer. Han protagonitzat cinc massius moviments de protesta que s’han deixat sentir a tot el món en els darrers 40 anys. Ara en recullen el darrer fruit en forma de llei.

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Mujeres en la carrera espacial: el caso de Annie Easley, una matemática pionera.

Annie Easley, la matemática que abrió paso a mujeres y afroamericanos en la carrera espacial

 

Annie Easly entró en el National Advisory Committee for Aeronautics (NACA), el organismo que precedió a la NASA, por casualidad. Simplemente, necesitaba un empleo. Ella no sabía entonces lo que nosotros sabemos ahora: que esa casualidad era el principio de una carrera de más de tres décadas como programadora, matemática y científica aeroespacial especializada en cohetes.

Pero antes de todo eso, Easley fue una niña afroamericana creciendo en Alabama durante la década de los años 40 y 50. Vivió un fuerte clima de segregación racial dentro del sistema educativoque no le puso las cosas fáciles. A pesar de ello, su madre le inculcó desde pequeña que podía conseguir lo que quisiera si se esforzaba lo suficiente, y que para eso tenía que estudiar. Así que Easley estudió, y mucho, hasta graduarse del instituto con honores.

Entró en la universidad en Luisiana y comenzó la carrera de Farmacia. Dos años después, tras casarse, se mudó a Cleveland, Ohio. Una vez allí descubrió que la universidad local acababa de cerrar su escuela de Farmacia y que no tenía forma de seguir con sus estudios.

La frustración de Easley no duró mucho. En 1955 leyó en la prensa local un artículo de dos hermanas que trabajaban como computadoras en el NACA. No tenía ni idea de qué era aquello o en qué proyectos trabajaban, pero la ocupación que el artículo describía la fascinó lo suficiente como para conducir al día siguiente hasta la sede del organismo y dejar allí una solicitud de empleo. Dos semanas después comenzó a trabajar allí, y con ello, cambió para siempre su interés por la farmacia por una pasión hacia las matemáticas, la programación y la exploración del espacio.

En esos treinta y cuatro años participó en muchos programas diferentes, inspiró a otros a unirse a los esfuerzos de lo que después sería la NASA al participar en proyectos de divulgación y de tutoría de estudiantes en los que explicaba con entusiasmo lo que hacían allí, y se ganó el respeto de sus colegas, derribando a su vez muchas barreras para otras mujeres y personas afroamericanas y de otras minorías.

Cuando empezó, lo hizo como “ordenador humano”, llevando a cabo trabajo de computación y cálculo para los investigadores. En aquella época, la capacidad de computación de los ordenadores se basaba en la lectura de tarjetas perforadas, y era realmente limitada. Easley y sus compañeras analizaban problemas y realizaban los cálculos a mano. Entre sus primeras tareas estuvo la de realizar simulaciones del recientemente diseñado reactor Plum Brook.

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