Arxiu diari: 10 de setembre de 2019

Tu hijo podría ser disléxico y tú pensar que es tonto

¿Conseguirá España ser el primer país del mundo sin las barreras de esta dificultad específica de aprendizaje?

En un curso normal de primaria en España con tres o cuatro secciones y alrededor de 100 alumnos, probablemente entre seis y ocho de ellos tienen dislexia, según las investigaciones realizadas por Luz Rello, fundadora de ChangeDyslexia, una herramienta para la detección y mejora de este trastorno del aprendizaje. En el mundo, la media sube entre 10 y 15 alumnos, según el DSM–5. De ellos, solo uno o probablemente ninguno sabe que la padece, ya que solo alrededor de 4% está diagnosticado.

Los fondos necesarios para que en el 2030 podamos cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) oscilan entre cinco y siete billones de dólares al año. Cifra exorbitante si la comparamos con los fondos destinados actualmente a la ayuda al desarrollo. Con un examen de 15 minutos y un coste ínfimo podemos conseguir impactar enormemente el ODS 4 (educación de calidad equitativa) y el 3 (salud y bienestar), ahorrando además los fondos invertidos en paliar el fracaso escolar, depresión, y otros problemas sociales asociados, en un colectivo de 700 millones de personas en el mundo (10% de la población); de ellos 12 millones de niños de habla hispana en edad escolar. Según un estudio de KPMG, solo en el Reino Unido los costes asociados a la dislexia en la escuela primaria pueden ascender a 3.000 millones de euros al año. En los países en desarrollo esto se suma además, a los problemas de falta de profesorado en general.

Todos esos niños, sus profesores y padres pensarán que son tontos, vagos o despistados. Por eso, por desgracia, muchos de ellos van a estar condenados al fracaso escolar y relegados a un segundo lugar de por vida. Van a tardar más del doble en hacer los deberes, en leer un texto, en aprenderlo, y como dice Rello, disléxica también, “nunca te vas a creer que el éxito te está pasando a ti”. Ella, licenciada en lingüística, doctora en informática e investigadora en la Carnegie Mellon University, emprendedora social de Ashoka, y con varias nominaciones más a sus espaldas, nunca pensó que iba a terminar el colegio. El primer día que sus notas fueron buenas se puso a llorar desconsoladamente pensando que se habían equivocado de persona. “¿Cómo puede ser la vida tan cruel que ya saco malas notas, ya no tengo amigos, y ahora el colegio se confunde con mis notas?”, cuenta.

La dislexia no es una enfermedad. Se trata de una dificultad específica de aprendizaje que tiene un origen neurobiológico, y que afecta a la lecto-escritura. Según algunos médicos, es una condición tan frecuente que debería tender a normalizarse y ser una característica de la persona.

Solo en el Reino Unido los costes asociados a la dislexia en la escuela primaria pueden ascender a 3.000 millones de euros al año

La dislexia no solamente está relacionada con el bajo rendimiento escolar, sino también con el abandono temprano del colegio, y con la población en riesgo de exclusión. Según un estudio realizado en Suecia, entre la población presa de sus cárceles hay el doble de disléxicos que en la población que no está encarcelada. “Realmente, es un problema social muy serio. A pesar de que no está relacionado con la inteligencia en general, es universal y es súper frecuente”, asegura Rello. Más del 95% de personas que tienen dislexia no lo sabe, y esto les acarrea importantes consecuencias de por vida. Influye en la autoestima, en la inseguridad, así como en el acceso las mismas oportunidades. Aunque también les hace mucho más resilientes al error, tolerantes al fracaso y mucho más conscientes de las limitaciones.

Diagnosticar la dislexia no es fácil, la primera y mayor traba está en los propios disléxicos, ya que desarrollan muchas otras habilidades o mecanismos de compensación para poder vadear la dificultad y la enmascaran.

En la Comunidad de Madrid, gracias a la visión, valentía y empatía de la Consejería de Educación e Investigación, esto está cambiando y se está haciendo historia. Por primera vez en el mundo, los alumnos de primaria están siendo prediagnosticados y tratados de forma individualizada en los centros educativos, dentro del mayor proyecto masivo de estimulación y cribado del mundo hispánico, Proyecto Ayuda a la Dislexia 2019.

El proyecto está enfocado a detectar y trabajar la dificultad a través de las herramientas Dytective test y Dytective U, desarrolladas por Changedyslexia. Dytective test realiza el cribado en una prueba gratuita de 15 minutos, mientras que Dytective U ofrece recursos y juegos para la mejora de las dificultades lecto-escritoras. Lo diferencial no es solo estimar la probabilidad de un niño de tener dislexia, sino el apoyo al tratamiento empoderando a los orientadores que trabajan en los centros. Una de las fortalezas clave de DytectiveU es la personalización total de los ejercicios, 40.000, en los que ningún niño hace los mismos usando algoritmos de inteligencia artificial que utilizan los propios errores proponen los ejercicios que se adecuan a cada caso.

La participación de los colegios ha sido espectacular. El 100% de los 107 centros está usando la herramienta, algo inédito en este tipo de proyectos. En cinco meses, hay más de 25.000 alumnos registrados en DytectiveU, realizando la prueba de cribado a 13.297 niños de primaria, y cerca de 100.000 sesiones de estimulación.

 

¿Cómo hablar con los niños de sexualidad (y abusos)?

Familias y especialistas reclaman educación sexual y afectiva desde la infancia con el fin de acompañar a las niñas y niños en la construcción de identidades y sexualidades sanas y libres de violencias

La escena pasó tal que así. Una madrugada, Anna, de 7 años, había trepado por la cama de sus padres. Ya por la mañana, cuando madre e hija se desperezaban en ese clima de tibia y apacible pereza, la niña se puso rígida. Y como si de pronto una ola oscura le hubiera anegado los pensamientos, soltó a quemarropa: “Mama, yo no quiero que me violen”. ¿Que no quieres qué?, se despertó de golpe la madre. “Que me violen”, repitió la niña, sollozando. ¿Me puedes explicar tranquilamente qué quieres decir?, le pidió la mujer. Y entonces Anna le contó que un compañero había llegado un día a clase hablando de violaciones. Y que por lo que ella había llegado a entender –y lo había hecho de forma bastante ajustada– no quería que aquello le pasara jamás.

La madre, que nunca imaginó que ese tema pudiera llegar como un puñetazo antes de las siete de la mañana, intentó calmarla. Le pareció insoportable que la niña creciera con la idea de que algo así pudiera ocurrirle y le dijo que tranquila, que durante muchos años no se había hablado de este asunto y que no se había creído a las víctimas, pero que ahora ya se estaban poniendo todos los medios para que no pasara más.

La mujer logró serenar a la niña –y eso, en aquel momento, ya fue bastante–, pero desde entonces se pregunta si con mentiras piadosas se ponen realmente los cimientos de la educación afectiva y sexual que los expertos reclaman ya desde la primera infancia con el fin de que las identidades y sexualidades se construyan de forma sana, y también como cortafuegos contra las agresiones y abusos sexuales, la LGTBIfobia y las relaciones abusivas a partir de la adolescencia.

Con mayor
o menor conciencia,

coinciden las expertas, educamos en afectos y sexualidad desde el nacimiento

“Toda la violencia que está aflorando y cuyos ecos también llegan a la infancia no está siendo acompañada de educación sexual y afectiva, y eso es como empezar la casa por el tejado –apunta la sexóloga Lupe García, de Sexducacion, sobre el episodio de arranque–. Para prevenir la violencia, primero debemos dar una visión positiva del amor y la sexualidad, tenemos que hablar con las niñas y niños, por ejemplo, del cuerpo, de cómo es, de que es solo suyo, de que lo tienen que cuidar, y también de los afectos, de lo que les gusta y lo que no en un sentido amplio, y animarles a que lo expresen”.

Y la única forma de garantizar el acceso de la población a la educación sexual, derecho reconocido por Naciones Unidas, es a través de la escuela, añade la psicopedagoga Mirta Lojo. “Lo terrible es que aún tengamos que justificar su necesidad, cuando deberían ser los poderes públicos los que explicaran por qué no lo hacen”.

De hecho, fruto de la presión social, el Ministerio de Educación tenía una propuesta ahora paralizada y el Departament d’Educació está trabajando en un proyecto. Al fin y al cabo, coinciden las expertas, si ese vacío no lo llenan de forma adecuada las escuelas y las familias, lo harán los amigos, los titulares a quemarropa, los cuentos, las canciones y el ‘villano oficial’ de este asunto, el porno ‘mainstream’, con su capacidad para formatear lo que es ‘normal’ y deseable y lo que no, y sus violaciones grupales y sus harenes de mujeres de rostro aniñado que se entregan entre azotes a la eyaculación masculina (nota: de cada 10 vídeos demandados, siete contienen violencia explícita).

“En secundaria ya vamos tarde”

Que la educación sexual no debe comenzar en secundaria –con talleres que se imparten en los institutos y que, en el mejor de los casos, van un poco más allá de prevenir el riesgo de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual– es un estribillo compartido por las especialistas. Y no solo porque, en el caso del alumnado LGTBI, estos espacios pueden funcionar como salvavidas para personas que posiblemente sientan que llevan años hundiéndose. Asegura Lojo que en secundaria “ya vamos tarde” porque a menudo los adolescentes deben desmontar, pieza a pieza, “una visión del mundo y de las relaciones que ya está contaminada por sesgos de todo tipo desde las primeras edades”.

Conocer bien el cuerpo

¿Cuándo empezar, pues? Con mayor o menor conciencia, coinciden las expertas, educamos en afectos y sexualidad desde el nacimiento. “Lo hacemos, por ejemplo, cuando acariciamos al bebé –dice Lojo–, cuando reconocemos sus deseos y necesidades, o cuando más adelante fomentamos la escucha activa y el respeto por las personas que lo rodean”. Así, antes de alcanzar la pubertad se debería conocer –al igual que la reproducción– cuándo los chicos entran en la edad fértil, las distintas etapas de la sexualidad femenina y, por supuesto, el ciclo menstrual. Y desde edades tempranas también es importante que conozcan su cuerpo y todas sus partes. Incluyendo las genitales. El pene. La vulva. El clítoris. “Todo tiene nombre y todo se debe nombrar“, apunta la sexóloga, que en sus talleres de secundaria se encuentra con un grueso de adolescentes con miedos, desinformación y “un completo desconocimiento, sobre todo entre las chicas, muy inmersas en la idea del amor romántico, de su anatomía y fisiología del placer”, a pesar de que ya puedan estar manteniendo relaciones sexuales.

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